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Historia de un desamor intencionado

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No vamos a descubrir a estas alturas a Guardiola. El entrenador más laureado de la historia del Barcelona se fue de la Ciudad Condal en el ya lejano 2012. Dejó un legado inmejorable, la sensación de que iba a ser imposible superar lo que acabábamos de vivir y un halo de tristeza y, el algunos casos, desamor. 

La división en la afición culé siempre ha estado muy presente. Desde los 90, se puede dividir a la afición barcelonista en dos facciones: los cruyffistas y los nuñistas. Es la eterna lucha del fútbol, pero con otros nombres. El elitismo contra el pragmatismo. El jugar para enamorar y el jugar para ganar. Por supuesto que ambas filosofías son compatibles, pero, a la hora de la verdad, uno debe decantarse.

En los últimos treinta años, numerosos personajes han intervenido en esta historia del club catalán. Laporta, Rosell, Guardiola, Luis Enrique, Rijkaard, Valverde, el propio Cruyff… todos ellos han tenido que tomar partido de una batalla moral que traspasa el fútbol. De todos ellos, el más representativo del neocruyffismo es Guardiola.

Josep Guardiola es el mejor entrenador de la historia del Barcelona, tanto por palmarés como por juego. Su figura empezó debilitada por la crisis institucional que existía en el club en 2008, pero su primer año rompió todas las expectativas y pasó a la historia del fútbol. Durante su carrera de cuatro años en el Barcelona, Guardiola ganó 14 títulos; mostró el mejor fútbol que se ha visto en décadas; y sacó la mejor versión de Messi, Busquets, Piqué, Pedro, Xavi, Iniesta, Puyol, Alves

Guardiola despedida
Guardiola en sus últimos días como entrenador del Barcelona – Imagen vía: Getty Images

La noticia de su salida sentó horriblemente mal a los culés. Sabían que iba a ser imposible superar lo que acababan de vivir. Guardiola afirmó sentirse «agotado» y creyó que ese era el momento ideal para irse del club de su vida. Hay multitud de rumores sobre su salida. Se dice que realmente se fue porque la plantilla se cansó de su exigencia. Otros dicen que se fue por su nula relación con la directiva (esto parece mucho más probable. Fuera como fuera, Guardiola había puesto punto y final a una época única.

Han pasado ya siete de años de la salida de Guardiola y la gran mayoría de culés siguen disfrutando con el juego que muestran sus equipos, sobre todo del que ha conseguido implantar en el Manchester City. Jamás ha tenido malas palabras sobre su etapa en Barcelona, pero, aún así, hay bastantes culés (cada vez más) que hacen público su desamor hacia el de Santpedor.

Estos culés que rechazan la figura de Guardiola se pueden dividir, una vez más, en dos facciones: los cruyffistas (esta vez, desencantados) y nuñistas. Los cruyffistas desecantados son aquello que no perdonan a Guardiola por cómo se fue; recordemos que se fue en el único año en el que no ganó ni la Liga ni la Champions. Los nuñistas son lo mismo de siempre: los aficionados que rechazan el «juego bonito» por encontrarlo poco efectivo y prefieren un estilo de juego más práctico (muy discutible esto).

Guardiola City
Guardiola en el Manchester City con Phil Foden, joven joya citizen – Imagen vía: Manchester City FC 

El desencanto de los cruyffistas está influido en gran parte por la maquinaria propagandística que ataca a Guardiola constantemente, tanto por su sentimiento culé como por su inclinación política. Estos cruyffistas, que tanto se jactan de ser más culés que nadie, han acabado rechazando la figura de una de las personalidades más importantes de los 120 años de este club. Todo se puede discutir, pero esto esto es contraproducente.

Guardiola, actualmente, se encuentra en un club en el que tiene plenos poderes para hacer lo que quiera y en un país en el que no es portada día tras día por la animadversión que pueda generar. El poder que le ha brindado el Manchester City para que sea el líder indiscutible de uno de los proyectos más sólidos del mundo del fútbol ha sido clave para que Guardiola, muy probablemente, pase más años en Manchester que en Barcelona.

Cuando una idea está tan arraigada en nuestra cabeza debemos hacernos preguntas. Si conseguimos hacerlas correctamente, o potenciaremos esa idea o la desecharemos. Lo importante es cuestionarse a uno mismo. Cuestionémonos: ¿Por qué se fue Guardiola del Barça? ¿Por qué hay culés que le odian? Como siempre, hay más de una respuesta. Que cada uno encuentre las suyas.

Imagen principal: Getty Images

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