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Escepticismo desde los primeros ladrillos

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Artículo analizando los claros y oscuros de la reconstrucción del F.C. Barcelona.

La dimisión de Josep María Bartomeu de la presidencia del F.C. Barcelona a principios de la temporada 2020-21 abrían un nuevo horizonte lleno de esperanza para la entidad. Cabe recordar que se presentaron a los comicios celebrados en marzo de 2021 un cruyffista declarado como Víctor Font y Joan Laporta, gran artífice de los mejores años del conjunto blaugrana.

La victoria fue para un Joan Laporta que vio una gran cantidad de trabajo a realizar, entre ellos solventar una deuda difícil de sostener a medio plazo. El pago de la misma se convirtió en los hilos que llevasen la nueva gestión deportiva.

Las consecuencias no tardaron en llegar una vez finalizada la temporada. Sergio «Kun» Agüero, Emerson y Eric García se incorporaron al Barça en condición de agente libre tras haber finalizado contrato con el Manchester City.

La calidad de ambos fichajes no son merecedoras de ser puestas en duda. También se puede decir lo mismo cuando Joan Laporta optó por renovar a Ronald Koeman. El holandés tuvo una temporada difícil como técnico en la que hubo momentos de brillo con el balón, pero con dudas generadas por parte del sector barcelonista más exigente.

Bien es cierto que el neerlandés tuvo la papeleta de encontrarse en una etapa oscura para el club blaugrana tras haber visto el sufrimiento en la gestión esperpéntica de Sandro Rossell y Josep María Bartomeu. No obstante, el juego despertó mareas en las que a veces permitía volver a las dimensiones de años de gloria, pero que retornaba inesperadamente al ostracismo.

Quizás el ostracismo sea una palabra desmedida para calificar la trayectoria del F.C. Barcelona durante los meses de pandemia. Al fin y al cabo, los culés lucharon por las ligas que se llevaron los clubes madrileños e incluso venció una Copa del Rey vapuleando al Athletic Club.

Pero claro, la puntuación fue solapada ante una mayor competencia que lleva a premiar a pescadores en ríos revueltos. De este modo, las matemáticas taparon una actitud coral que imprimió lagunas, conllevando al hecho de desear a Xavi como entrenador.

El director de orquesta de la mayor obra sinfónica del Beethoven no dejó de ser aclamado como el salvador de una ideología cruyffista necesaria. Todo apuntó a que no iría al Barça en 2021, al igual que no lo hizo en 2020, y un Pep Guardiola que optó por irse al Manchester City.

El rechazo de ambos hombres que forjaron dos leyendas en la entidad blaugrana despertó escepticismo en la filosofía Cruyff. Si Johann siempre fue leal a los colores culés, ya que tras dejar su puesto de entrenador, ayudó a Joan Laporta en la reconstrucción del club en 2003, ¿por qué no hicieron lo propio Xavi y Pep de inicio?

A pesar de no haber contado con pilares de ese calibre, la nostalgia comenzó a colorear el presente en forma de gestión cabal dejando correr a Neymar y, sobre todo, buscando fichajes con costes «relativamente baratos» como el de Eric García o Aguero.

La sensatez y el hecho de vivir según de tus posibilidades comenzó a aparecer en un deporte, que lejos de pasar por la simpleza de meter el balón en una portería, el Arte necesita más que nunca a una ética fundamentada en la gestión económica. La ecuación resulta complicada y siempre da errores, sobre todo si eres Joan Laporta que tiendes a ponerte en el balcón político.

Imagen principal vía: @LaLiga.

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