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En homenaje a la cultura samurái

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Artículo de opinión sobre la cultura de no redención por parte de Honda que le dio la primera matrícula de honor a Max Verstappen.

Una parte importante de los periodistas de Fórmula 1 siempre ha señalado que la llegada del Gran Premio de España disputado en el Circuit de Barcelona-Catalunya es un examen idóneo para evaluar el progreso realizado por equipos y pilotos durante la primera parte de un año natural. Pero no todos estamos de acuerdo con esta afirmación, ya que no todas las carreras definen a la perfección cuál es el estado de forma de cada competidor en términos de talento y estado de forma.

Después de nueve pruebas, encontré el análisis idóneo en el Gran Premio de Austria. Siendo honesto, las tierras austriacas siempre me habían ofrecido grandes imágenes para la Historia. El enorme accidente de Fernando Alonso sobre Kimi Räikkönen que casi acaba con la vida del finés en 2015, el choque entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton en la última vuelta del GP disputado en 2016 y el trepidante duelo entre Verstappen y Leclerc son algunos casos.

Precisamente la monotonía es la protagonista

Sorprendentemente, la victoria fue la posición que menor incertidumbre causó durante más de hora y media de carrera. Es cierto que Verstappen consiguió el primer «Gran Chelem» de su carrera -victoria, pole, vuelta rápida y liderando todas las vuelta» en Austria, casa de Red Bull y con una gran vorágine de aficionados holandeses dispuestos a animarles. Pero la superioridad de la marca de las bebidas energéticas equipadas con el propulsor Honda no sorprendió en los aficionados.

Al fin y al cabo, desde el Gran Premio de Mónaco, el neerlandés se perfiló como el posible sucesor a la dinastía Hamilton con la flecha de plata. Después del varapalo de la estrategia fallida en Cataluña que acabó dándole al británico la victoria durante las últimas vueltas, Red Bull no dejó de fallar, y si Max tenía problemas, ahí estuvo Sergio Pérez para vencer en Bakú.

Pero el mexicano fue un único resquicio para la sombra alargada de un Max Verstappen incombustible. Su carrera impecable dejó huérfana de emoción la lucha por la victoria, lo que supuso poner 32 puntos de ventaja sobre Lewis Hamilton.

Pase lo que pase, Mercedes está batido

Ocurriese lo que ocurriese a finales de 2021, quedó vigente un cambio de ciclo en la historia de la Fórmula 1. No solamente porque Mercedes dejó de ser el vencedor incontestable, también porque se percató de que necesitaba sudar para asegurar sus posiciones de podio ante el acecho de Lando Norris o de Sergio Pérez con Red Bull.

No podemos olvidar que la Scuderia Ferrari plantó cara a las flechas plateadas entre las temporadas 2017 y 2018, pero quedaba vigente el paso firme del fabricante germano durante la era híbrida. Ocurrió algo distinto con una escudería Red Bull que optó por aliarse con Honda para demostrar su candidatura a ser una escudería legendaria.

Ganan los samuráis 

Llevar más de un lustro sin ganar puede ser una tónica normal en la Fórmula 1 por parte de las escuderías, pero debe dolerte en el alma si quieres tener espíritu competitivo. Pero dicho afán competitivo debe estar correctamente acompañado por una capacidad de trabajo idónea para triunfar en un mundo extremadamente complicado.

Honda lo consiguió, justamente el año antes de marcharse una vez más de la Fórmula 1. El fabricante nipón no dejó ser el centro de críticas y burlas por sus años llenos de fracasos en McLaren, y fue catalogada como fracaso cuando anunció su despedida a finales de 2021. Había ganas de comerse a la plancha toda la chicha supuestamente cazada tras el fracaso de Alonso desde Wooking.

La capacidad de terminar el trabajo

Pero la cultura del Kennin de un samurái basada en la fortaleza, perseverancia y espíritu indomable acabó surgiendo efecto. Las victorias cosechadas entre 2019 y 2020 demostraron su potencial, pero haber batido a Mercedes no es moco de pavo, demostrando su ímpetu en darlo todo hasta acabar el trabajo prometido. Sí, promesas, esas mismas de las que no dejaba de reírse la afición cuando los éxitos no llegaron al principio.

Afortunadamente, el trabajo en silencio tuvo la recompensa deseada, ya que Red Bull volvió a saborear el valor de ganar sin despeinarse e incluso derrotando gracias a la estrategia, descartando la necesidad de carambolas perjudiciales para Mercedes. Nunca perdieron la vista hacia su objetivo, dando igual los años necesarios, ya que el poder de los sueños es innegociable ante cualquier intento de redención.

 

Imagen principal vía: @Max33Verstappen

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