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«El último tango en París», símbolo de la violencia sexual en el cine

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Hace pocos días se celebraba el primer aniversario de la muerte del cineasta Bernardo Bertolucci. El director de cine sembró una carrera de grandes éxitos en taquilla, sin embargo, la admiración a sus creaciones derivó en rechazo por la realidad que escondía una escena de una de sus más emblemáticas obras: ¨El último tango en París¨.

La perfecta coreografía que  Bertolucci pretendía crear con esta película, se convirtió en una  alteración del compás que  ha provocado grandes críticas en el mundo del cine. La gran polémica deriva de una de las secuencias más famosas del filme:  el momento en el que el personaje de Marlon Brando viola a la protagonista interpretada por Maria Schneider usando mantequilla como lubricante para sodomizarla.

La sórdida escena generó una admiración por parte del público al incorporar matices tan atrevidos como la mantequilla. Sin embargo,  el perfil transgresor del cineasta derivó en una figura agresora con la confesión de la ya fallecida Maria Schneider. 

La actriz relató en una entrevista al Daily Mail que esa escena no estaba en el guion y se vio forzada a hacerla. ¨Debí llamar a mi agente o tener un abogado en el set de rodaje porque no puedes forzar a alguien a hacer algo que no está en el guion, pero yo no lo sabía¨, aseguró.

La joven, que entonces solo tenía 19 años, ignoraba la idea de la mantequilla que el director y el actor protagonista habían planeado con el fin de dar mayor realismo a ese momento . Tal es así, que el realizador italiano confirmó años más tarde que , aunque la actriz conocía la crudeza de la escena, reservó la sorpresa porque ¨no quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese¨.

La película causó gran revuelo por la combinación de momentos obscenos, no obstante, el director estuvo nominado a los Premios Óscar en 1973 y alabado por su creación, considerada ¨un clásico de los 70¨. Una nominación  para un cineasta que permitió una violación real en una de las escenas, porque  ¨las provocaciones son a veces más importantes que las explicaciones¨, según detalló él mismo.

La actriz necesitó 34 años para narrar qué fue exactamente lo que ocurrió en esa histórica secuencia, y la sociedad ha  tardado  43 años en condenar lo que previamente había sido ignorado. La magia del cine descubre aquí su sentido más devastador al difuminar un escándalo tan grande con la justificación de una obra de arte.

El arte de  alardear de esa brillante idea durante años por crear lo que fue considerado un hito del cine traía consigo un papel principal de desesperación en la vida de Maria Schneider. Mientras el director era condecorado por su película, ella arrastraba la pena en centros psiquiátricos e incluso intentó suicidarse. Después de rodar esa escena, no volvió a desnudarse en el cine y desarrolló una fobia enferma a la mantequilla.

Hoy en día, el nombre de Bertolucci aún resuena en la cima del cine. Pero la voz de la ola feminista aumenta los decibelios para callar la admiración. ¿Cómo pudo pasar desapercibido?  «Porque en el escenario de lo social, la cámara lenta descubre lo que esperamos encontrar y la cámara rápida  oculta lo que no queremos ver».

 

Escrito por: Laura Linacero

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