El rugby femenino, en su esencia más pura, es un deporte de contrastes. Combina la fuerza bruta del impacto con la delicadeza de un pase colgado al espacio. La agresividad táctica sobre el césped con el respeto más absoluto cuando el árbitro decreta el final del encuentro.
Ayer, sábado 13 de junio, el Club de Rugby Liceo Francés fue solo el escenario de una competición deportiva de alto nivel sino también el lienzo donde se pintó una de las páginas más vibrantes y emotivas de la temporada del rugby femenino nacional.
El Torneig Nacional de Rugby 7s Challenge bajó el telón de la campaña de una manera espectacular. Dejando claro que el oval femenino en nuestro país no solo crece en calidad, sino en pasión, garra y un compromiso inquebrantable.
Desde las 10:00 de la mañana, el ambiente que se respiraba en los alrededores del campo anticipaba una jornada de emociones fuertes. No era para menos… Los equipos participantes no acudían únicamente con el objetivo de cerrar el año. Sobre la mesa estaba el codiciado botín de las plazas clasificatorias para las GPS del Campeonato de España de Rugby 7.
Esta condición de torneo del K.O. inyectó una dosis extra de adrenalina en cada una de las atletas. En la modalidad de 7, donde los espacios son amplios, el ritmo es vertiginoso y el error se penaliza con un ensayo en contra, la concentración extrema y la resistencia física se vuelven factores determinantes.
El torneo se desarrolló bajo un sol que castigó con dureza a las atletas, pero que lejos de mermar el espectáculo, acrecentó la épica de cada encuentro. Los minutos iniciales de la fase de grupos sirvieron para calibrar las fuerzas de las distintas escuadras. Conjuntos de la talla del AVR Barcelona saltaron al terreno de juego con una propuesta ambiciosa, buscando imponer la velocidad de sus tres cuartos y la contundencia en los rucks.
El dinamismo del juego fue total. Transiciones rápidas, patadas a seguir que desafiaban a las zagueras y placajes salvadores in extremis que levantaban los aplausos de una grada totalmente entregada. A medida que avanzaba la jornada y las piernas comenzaban a pesar debido al tremendo desgaste físico que exige el rugby a siete, emergió el verdadero factor diferencial de las jugadoras:
La fuerza mental y el espíritu de equipo. Los partidos de la tarde se convirtieron en auténticas batallas de desgaste táctico. Cada posesión de balón se defendía como si fuera la última. Sin embargo, si algo definió la jornada por encima de las pizarras, fue el componente humano.
El rugby femenino demostró poseer unos valores de hermandad y nobleza que trascienden las líneas de cal. La viva imagen del torneo fue ese abrazo sincero y cerrado tras un partido extenuante, reflejo de la complicidad y el orgullo de haberlo dado todo juntas.
Un grito unánime: Más visibilidad y respaldo institucional.
A pesar del tremendo nivel deportivo exhibido en el Ramón Urtubi, la jornada también dejó espacio para la reflexión necesaria. Es evidente que el talento, el esfuerzo y el espectáculo están plenamente consolidados sobre el césped. Sin embargo, las estructuras que sostienen este crecimiento aún tienen un largo camino por recorrer.
Es urgente y fundamental darle una mayor visibilidad a este deporte en los medios de comunicación y plataformas principales. El rugby femenino no puede seguir siendo un tesoro oculto para unos pocos entregados. Merece retransmisiones dignas, coberturas constantes y el foco mediático que legítimamente se gana a base de placajes y jugadas de ensueño.
Para que esta visibilidad se traduzca en un crecimiento real, se necesita un paso al frente por parte de la Federación en forma de una mayor ayuda social y económica. El desarrollo de las categorías base, la profesionalización de las estructuras de los clubes y el soporte integral a las jugadoras no pueden depender únicamente del voluntarismo. La Federación debe canalizar más recursos, programas de inserción y proyectos sociales. Los cuales garanticen que cualquier mujer, independientemente de su contexto, pueda encontrar en el rugby un espacio seguro, profesional y con futuro competitivo.
Agradecimientos y compromiso de futuro
Para concluir esta intensa crónica, es de recibo abrir un espacio de gratitud.
Desde Vip Deportivo y nuestra redactora deportiva Sara De León queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Asociación de Rugby Femenino por su incansable labor diaria en la promoción, defensa y dignificación de este maravilloso deporte.
Construyendo puentes para que las próximas generaciones lo tengan un poco más fácil. De manera muy especial, quiero extender un agradecimiento personal a Aris, cuya calidez y dedicación hicieron posible nuestra presencia en este magnífico torneo.
Gracias de corazón por la invitación formal para asistir en calidad de representante de deportistas de élite y, por supuesto, en nombre de toda mi agencia. Para nosotros es un absoluto orgullo alinearnos con vuestros valores. Apoyar vuestra causa desde la primera línea y reafirmar nuestro firme compromiso de seguir trabajando codo con codo para daros el altavoz que tanto os merecéis.
El camino hacia la igualdad y el reconocimiento pleno sigue adelante, y tras lo visto ayer, no cabe duda de que el futuro es vuestro.
Imagen principal vía: Sara De León®
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