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El punto de inflexión de una generación destinada a reinar

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La Eurocopa de 2008 fue el primer título conquistado por España en esos cuatro años de auténtico poderío internacional. El punto de inflexión fue aquella tanda de penaltis en la que el gol de Cesc Fàbregas y las paradas de Iker Casillas se convirtieran en historia del fútbol.

La Selección española se convirtió en uno de los mejores combinados de toda la historia del fútbol de selecciones. Para ello, La Roja ganó dos Eurocopas y un Mundial en el lapso de cuatro años, algo que nunca había conseguido una selección de fútbol.

Como se suele decir coloquialmente, «nadie daba un duro por España». Estos no habían conseguido ningún título desde 1964, donde consiguieron derrotar a la antigua Unión Soviética en la final. Durante las semanas previas del torneo, que se celebraba en Austria y Suiza, prensa y aficionados no tenían grandes esperanzas en un grupo de jugadores y en un seleccionador, Luis Aragonés, más que discutido.

El torneo tuvo un final feliz, pero la situación que se vivió durante la clasificación para el torneo europeo fue un caos. Las críticas llovía para el antiguo entrenador del Atlético de Madrid, que había dejado de contar con Raúl, el capitán de aquella Selección que necesitaba una renovación inmediata. Aragonés supo que había llegado el momento y apostó por algunos jugadores jóvenes que acabaría siendo los mejores en vestir la camiseta de España. Así fueron los casos de Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas o David Silva.

Ilusión tras el recital inicial ante Rusia

Como ya había sucedido en muchos torneos internacionales, España empezó «como un cohete», goleando a Rusia con un hat-trick del ‘7’ de España, David Villa, y otro gol de Fàbregas para que el encuentro acabara con un 4-1 en el marcador.

El siguiente partido de la fase de grupos marcaría el devenir de La Roja en el torneo, ya que, si ganaba a Suecia, pasaría directa a cuartos de final como primera de grupo. Este encuentro sería el más emocionante de toda la fase de grupo. No sería hasta los últimos instantes del encuentro, cuando «El Guaje» consiguió hacer el 2-1 definitivo. España estaba preparada para algo más y ahí dio muestra de ello.

Contra Grecia, campeona de la anterior Eurocopa, Aragonés alineó a los que estaban contando con menos minutos y le sirvió para hacer pleno de victorias en la fase de grupos. Llegó el «momento de la verdad»: España se enfrentaba a la vigente campeona del mundo, Italia, en la siguiente fase.

España cerró la fase de grupos de forma inmaculada | Foto: UEFA

La confirmación de la España del tiki-taka

Había llegado la hora. El encuentro frente a Italia marcaría las aspiraciones de España en el torneo. Ya no había vuelta atrás, o ganaban o se iban para casa. El partido más difícil para los españoles fue el disputado en Viena frente a los italianos. La selección transalpina, unida a una gran actuación de Gianluigi Buffon, supo poner en dificultades a la selección capitaneada por Iker Casillas, protagonista principal de este enfrentamiento.

Tras un partido y una prórroga agónicos, llegaba la «lotería de los penaltis». Probablemente, como afirmaron los protagonistas en su momento, si España no hubiera derrotado a Italia en esa tanda, ahora mismo no tendría ninguna Copa del Mundo en sus vitrinas. Iker Casillas y Cesc Fàbregas fueron los héroes de todo el país aquel día. El mítico guardameta del Real Madrid paró un penalti a De Rossi y otro a Di Natale, mientras que el canterano del Barça convirtió el penalti definitivo para que La Roja pasara a la siguiente fase.

Iker Casillas, «el Santo» de la Selección española | Foto: UEFA

Un equipo ganador con un estilo identificado

El fútbol de toque entró en una nueva dimensión durante la segunda parte del Rusia-España, donde La Roja (de amarillo aquel día) arrolló a los rusos en la semifinal de la Eurocopa. Xavi, Silva y Güiza harían los goles para que el partido acabara con un justo 0-3. La única mala noticia para España aquel día fue la lesión de David Villa, que no jugaría la final.

El estadio Ernst Happel de Viena presenciaría la final entre España y Alemania. Esta última llegó a la final derrotando a una de las revelaciones del torneo, Turquía. A pesar de la insistencia de los teutones, España se llevaría la final gracias a un tanto de Fernando Torres que ya es historia del fútbol. De esta forma, la Selección española iniciaría ese círculo dorado que tendrían su cumbre en Johannesburgo y Kiev, cuando La Roja conquistó su primer Mundial y su tercera Eurocopa, respectivamente.

Foto: UEFA

Imagen principal: EFE.

Por: Nacho Ortiz Escobar.

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