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El Olympique de Lyon-Wolfsburgo de UWCL desde dentro

le sommer. OL
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El Olympique de Lyon de Jean Luc Vasseur se enfrentó el pasado domingo al Wolfsburgo, un partido que terminó con las de Lyon levantando su séptimo título europeo

Olympique de Lyon 3-1 Wolfsburgo– Y ya son siete Champions, la quinta de manera consecutiva y el tercer título de esta temporada para seguir así con una tradición que no ha sido capaz ni de romper este atípico 2020. La historia del Olympique de Lyon y su amor con la UWCL se repite temporada tras temporada y en esta ocasión lo hace ante uno de sus rivales favoritos, el VFL Wolfsburgo de Stephan Lerch, el gigante alemán que pierde galones cuando se topa con un Olympique de Lyon el cual llevan sin tumbar desde 2013, las francesas son el único equipo de Europa que ha logrado ganar una eliminatoria al Wolfsburgo. Los dos conjuntos de moda en el viejo continente.

La final no ha sido el partido más emocionante del mundo, tampoco el más completo ni mucho menos el más vistoso, pero ha sido el más decisivo, un año de competición recogido en noventa minutos de auténtica batalla. Una batalla en la que el Olympique de Lyon sacó de dentro su carácter competitivo y demostró que la Champions es su competición fetiche, donde han llegado a levantar un total de siete títulos europeos, los últimos cinco de manera consecutiva.

El Olympique de Lyon y una eterna tradición

Si fijamos la mirada en los primeros minutos del Olympique de Lyon, las francesas se desprendieron de estereotipos y defendieron como si fuera el último su liderazgo en Europa. Es cierto que en rondas anteriores las dudas fueron evidentes acerca del rendimiento de las de Vasseur. Un técnico nuevo y un equipo mermado de bajas parecía ser el ‘cocktail’ ideal para arrebatar a las francesas su quinto título continental. No obstante, las galas se pusieron el traje de campeonas y salieron al duelo sabiendo de su potencial y dominando en todas las facetas del juego. El dominio fue evidente y el equipo salió a flote con una defensa y con una línea ofensiva que no se achantaron ante el gigante alemán. Difícil no es llegar, es mantenerse.

No fue el mejor partido de las francesas. A pesar de pasar gran parte de la partida en campo rival y con serias amenazas hacia el arco del Wolfsburgo. El Lyon era un equipo que llegaba levantando dudas, pues en su plantilla reinaban las bajas. Empezando por la de su delantera estrella, Ada Hegerberg o su motor en el centro del campo, Amadine Henry. Jugadoras que en situaciones habituales entran en el once titular como indiscutibles. Tampoco estuvo presente Nikita Parris, fue expulsada con tarjeta roja en la ronda anterior. Sin la presencia de sus dos delanteras clave, fue Eugénie Le Sommer quien tomó los mandos y de la mano de una imperial Saki Kumagai y una ex jugadora del Wolfsburgo, Gunnarsdottir quienes dieron la victoria a las eternas reinas del fútbol europeo.

Los noventa minutos se pintaron por completo de azul oscuro. Uno de los datos más impactantes en el bando de Vassseur son los cambios, las francesas aguantaron hasta 87 minutos con las once jugadoras del once inicial. Fue en el último tramo del partido cuando llegaron los cambios para tratar de perder tiempo. La plantilla del Lyon es quizás la mejor a nivel histórico dentro del fútbol femenino, aún con bajas de primer nivel, el equipo sigue contando con un banquillo preparado para revertir todo tipo de situaciones; Van de Sanden, Jodie Taylor, Alex Greenwood.

¿Compitió el Wolfsburgo como es debido?

La final fue el partido más sencillo de solventar para el Olympique de Lyon. El Wolfsburgo no compitió como es debido, al menos en el primer tiempo. Se entiende que existe presión y que salir a flote para verse las caras con un equipo de la talla de las de Stephan Lerch no es cualquier cosa. No obstante, el equipo alemán se mostró muy lento en defensa. Durante todo el primer tiempo, las campeonas de la Bundesliga no lograron enviar un solo disparo contra la portería de Sarah Bouhaddi. En todo el partido fue un solo tiro a puerta el que le sirvió al Wolfsburgo para anotar su único tanto de la noche. El mayor número de efectividad en una final de UWCL. Nadie se acuerda del segundo.

La línea defensiva siempre ha sido el punto débil de las lobas. Si a esto le sumamos la irregularidad y la poca creatividad de cara a portería rival. El resultado es una primera parte en la que pierdes por 2-0 y que pierde el aroma de final. Posiblemente el aspecto de la falta de público ha dejado algo frías a las jugadoras, pero la realidad es que se asemejan más a una final partidos como el de semifinales entre Wolfsburgo y Barcelona que la verdadera final. Otro de los puntos débiles en cl conjunto alemán fueron las bandas. Jugadoras como Rolfo y Huth no pueden permitirse dejar a Janssen y Blasse completamente a merced de Karakuchi y Lucy Bronze. Estas dos últimas las mejores laterales del fútbol europeo que se vieron las caras ante un carril alemán que ha dejado más que una duda esta temporada.

El principal afectado por las bajas era claramente el Lyon. En esta final los equipos se cambiaron los papeles. Porque aún siendo titulares, las estrellas germanas, Pernille Harder y Ewa Pajor se mostraron completamente fuera de contexto. Empezando por Harder a la que le costó generar ocasiones de gol y las pocas que tuvo no las supo materializar. A pesar de haber anotado el gol, Pajor fue otra de las futbolistas que no aprovechó sus cualidades en una final de primerísimo nivel. La delantera polaca se vio eclipsada por Wendie Renard que levantó su quinta Champions League de manera consecutiva y la séptima en su palmarés.

¿Cuál fue la clave de la final?

Existen muchas teorías sobre cuál fue la pieza fundamental de la final, realmente la clave no fue otra que el Olympique de Lyon y su amor hacia esta competición. Pero si vamos más allá, son las Cascarino, Bronze, Majri, Karakuchi quienes han sido realmente determinantes en el duelo. Los dos carriles del conjunto galo son dos auténticos puñales. Ambos acompañados de una Gunnarsdóttir y una Kumagai que lideran el eje del esquema. Mucho más contundente fue la línea defensiva de Buchmann y Renard.

Algo más irregular fue la defensa del Wolfsburgo, que recibió un gran número de críticas tras el partido. Goessling y Doorson-Khajeh fueron la manera más sencilla de destruir el imperio alemán desde dentro. De la lentitud y la baja forma de las centrales de Lerch eran conscientes, Majri y sobretodo una Cascarino que aún sin haber anotado un sólo tanto, logró en un gran número de ocasiones atraer a las defensas rivales y disfrazarse de ‘cebo’, para que lleguen las jugadoras de ataque para finalizar la jugada, así como hizo Le Sommer en el primer tanto del partido.

Podríamos decir que una de las claves de este Olympique es su efectividad. Sin haber realizado más de seis tiros a puerta el siete veces campeón de Europa cuenta con unas ideas muy claras. No se complica. Es el caso de Kumagai. El tanto de la japonesa al filo del descanso dejó muy tocadas a las lobas. Un disparo desde la frontal que sentencia la final y que cerraba un lamentable primer tiempo en el bando de Stephan Lerch.

 

Imagen Principal: OL

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