La Mejor Información Deportiva

El misterioso caso de Michael Phelps

0

Un hito del deporte mundial, se trata de Michael Phelps, el hombre que tantas medallas se ha colgado del cuello y  que ha pulverizado récords en la piscina. Y es que este deportista no es solo eso, hoy descubriréis un excelente defecto del nadador.

Su vida comenzó en Towson, al norte de Baltimore. Era el pequeño de tres hermanos y con apenas 9 años tuvo que pasar por un bache en su vida, la separación de sus padres.

Michael comenzó a nadar a la edad de siete años, influenciado en parte por sus hermanas, por evadirse del entorno familiar o quizás también por la necesidad de controlar su hiperactividad. Si señores, estando en sexto grado, el nadador fue diagnosticado con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Sin embargo, no es por esto por lo que destacó. Tras escalar hasta el equipo olímpico de natación con la temprana edad de 15 años, Phelps se convertía en el nadador más joven en batir un récord mundial, el de los 200 metros mariposa, récord que el mismo batiría posteriormente.Michael Phelps

Pero no queda ahí la cosa, ya que el 31 de octubre, el “Tiburón de Baltimore” se lanzaba a la piscina del Centro Acuático de Londres para hacer historia. Era en el momento en que conseguía sus medallas 18 y 19, con las que arrebataba a Larissa Latinyna el honor de ser la máxima medallista de la historia de los Juegos Olímpicos.

Un físico prodigioso acompañado de talento que solo se puede explotar cuando se entrena duro y con la vista puesta en ser el más grande de todos los tiempos. Un físico que esconde una peculiaridad en la que nos vamos a centrar.

Como ya os había anunciado, Michael Phelps tiene un excelente defecto. Y es que el deportista sufre una rara enfermedad conocida con Síndrome de Marfan. Se trata de una anomalía en el cromosoma 15 que fue descubierta por el médico francés Antoine Marfan, cuando observó en una niña de cinco años el particular alargamiento de sus extremidades y sus dedos, así como la delgadez ósea de su esqueleto.

Esta enfermedad afecta a una de cada 50.000 personas en el mundo y, en la mayoría de casos, es muy difícil darse cuenta de ello a simple vista. Sin embargo, lejos de verlo como un defecto, Phelps ha sabido sacar partido a la enfermedad hasta convertirlo en la mejor de sus armas.

Y es que el propio deportista habla de ello: “Mi ritmo cardíaco se aceleraba y Bob (su entrenador) me sugirió ver al médico. Mis manos y mis pies eran muy flexibles. Tenía algunos de los primeros síntomas del Síndrome de Marfan, una enfermedad que afecta al tejido conectivo y puede ser fatal si hay fallos eléctricos en el corazón. Mi mamá y Bob no creían que fuese a ser nada grave, anormal. Así que, simplemente, me sugirieron que era una buena idea para un joven deportista como yo hacerme una prueba para comprobar que no había nada malo en mi corazón. Afortunadamente todo fue bien”.

Se conocen otros casos de esta enfermedad, como el curioso caso de Doménikos Theotokópoulos, más conocido como ‘El Greco’. Se piensa que la tendencia de este famoso pintor por hacer las figuras humanas de manera alargada se debía a su rara enfermedad, el Síndrome de Marfan.

Por: David Cano Nieto.

Imagen vía: Getty-Images.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.