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El futuro incierto del Atlético de Madrid

Los movimientos de los últimos mercados denotan una preocupante falta de planificación en el conjunto rojiblanco.

Los movimientos de los últimos mercados denotan una preocupante falta de planificación en el conjunto rojiblanco.

El Atlético de Madrid ha cambiado a gran parte de aquella plantilla que maravilló en la temporada 20-21. Aquel equipo logró ganar el último título del club, una Liga muy meritoria que estuvo disputada hasta la última jornada.

Desde entonces, ha habido determinados fichajes y salidas que desconciertan a gran parte de la afición. Desde la directiva, no da la sensación de haber una estrategia clara sobre lo que se pretende conseguir.

Aun así, la explosión de varios canteranos y el momento de forma de algunos pilares fundamentales dan esperanzas a un equipo que quiere seguir aspirando a todo.

Un proyecto sin rumbo

El gran problema del Atlético de Madrid es el hecho de ir a la deriva, sin un plan manifiesto sobre el cual tomar las decisiones del club.

Todo empieza por la falta de objetivos. Durante unos años, el conjunto rojiblanco fue uno de los equipos más fuertes y respetados de Europa. Como muestra clara de ello, están los trofeos ligueros y las finales de Champions. Sin embargo, desde hace un tiempo ha dado un paso atrás y cada vez es menos habitual verle pelear por los títulos a final de temporada. Entonces, incluso teniendo tan reciente esa versión de equipo top dentro de viejo continente, no está claro si desde el club se quieren mantener en ese escalón privilegiado o consideran que su pelea es otra.

Para los aficionados, acostumbrados en esta etapa «Cholo» al caviar, volver al vino barato sería un golpe que no muchos estarían dispuestos a encajar. Por parte de la directiva, sería la demostración de un conformismo impropio de una de las entidades más grandes del fútbol.

Esos objetivos son lo que termina condicionando después toda la planificación deportiva y es que, en materia de fichajes, el Atlético transmite poca fiabilidad. Cada mercado termina siendo un parche sobre otro parche.

El ejemplo más claro es lo de Joao Félix, fichaje estrella de hace unos años y gran figura sobre la que cimentar el equipo. Tras un par de temporadas, el portugués se ha marchado rumbo a Stamford Bridge y, a pesar de que se trata de una cesión, parece que su futuro como rojiblanco ha llegado a su fin. En su lugar, se repesca a Griezmann y se contrata a un Memphis Depay que se acerca a la treintena.

La figura del «9» es un caso parecido. Primero se fichó a Suárez a sabiendas que era un árbol al que le quedaban pocos frutos. El uruguayo rindió bien, pero llegó su fecha de caducidad y se acabaron las ideas. Se especuló con fichar a Vlahović, pero el serbio ha acabado en Turín. Recientemente también sonó con fuerza el nombre de Borja Iglesias, un excelente delantero, pero lejos de los grandes nombres del panorama mundial. Finalmente, el que ha acabado en esa posición es Morata, un jugador que en su momento fue un descarte, pero que ha terminado siendo el delantero titular.

En cuanto al resto de incorporaciones, no parecen seguir un patrón común. Igual que el Barcelona complementa su cantera con cracks y que el Real Madrid apuesta por jóvenes promesas o veteranos que terminan contrato, el Atlético no termina de tener una política de fichajes.

Así, sin tener nada seguro, se producen movimientos tan extraños como el de Cunha por 35 millones, anteriormente Lemar o más recientemente Reguilón, que todavía no ha aparecido.

Luego, algunos fichajes que sí parecía que podían ir bien, tampoco terminan de explotar en el Metropolitano, como Rodrigo De Paul. Por suerte, otros sí terminan cuajando, como Reinildo.

Lo único que es fijo en este Atlético de Madrid es la figura de Simeone al frente del barco. Aun así, son cada vez más las voces que piden un cambio de entrenador en el banquillo rojiblanco.

Aun con todo, hay esperanza en el Atlético de Madrid

A pesar de todo esto, el Atlético sigue siendo un club con brotes verdes de cara al futuro. Más allá de la aparición de Pablo Barrios, la plantilla se compone por varios futbolistas con mucha proyección que pueden llegar a ser estrellas mundiales. Sin ir más lejos, Nahuel Molina tiene 24 años y ya es el lateral titular de la campeona del mundo.

Igualmente, los colchoneros tienen cedidos a varios jugadores de gran calidad que pueden acabar volviendo a la entidad, como son Riquelme, Samuel Lino o Camello.

Además, a pesar de tener una plantilla descompensada, el equipo parece haber experimentado una mejora en las últimas semanas con resultados positivos y buen juego.

Por otra parte, el mercado invernal ha servido para reforzar posiciones clave y dar más opciones al «Cholo» de formar un once competitivo.

Con la salida de Joao, Antoine Griezmann se erige como la gran figura y, junto a unos Llorente y Koke en mejor forma que nunca, parece que se ha recuperado el nivel en la columna vertebral.

Tan solo queda acoplar las jóvenes promesas a los jugadores capitales para volver a infundir terror en los rivales. Sumando eso a una idea de juego clara, el Atlético puede volver a un camino del que no debe separase, pero para ello necesitará un plan que, a día de hoy, parece no tener.

 

Imagen principal vía: Florencia Tan Jun/Getty Images.

Por Rodrigo Vázquez Álvarez

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