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El corazón del Proceso

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Siendo uno de los tres supervivientes del Proceso, TJ McConnell es sin duda la prolongación de la afición de los Sixers en la cancha, gracias a su carácter y su garra, lo que le ha llevado a ganarse a la ciudad de Pensilvania, inclusive a sus compañeros.

19 puntos lanzando al 75%, junto a 7 rebotes, 5 asistencias y encima sin ninguna pérdida. En 38 minutos. Son los números que tal vez en un partido de los Sixers alguien esperaría de Ben Simmons o de Dario Saric. Sin embargo, dista bastante de ello la realidad. Y es que fueron éstas las cifras de TJ McConnell, habitual suplente -¿y sexto hombre?- de los Sixers, y encima, uno de los tres supervivientes del Proceso.

En la que fue su primera titularidad en un partido de Play Offs, se aseguró TJ de dar la victoria a unos Sixers que acabaron por no echar de menos a un desacertado Embiid. Y con ello, mantiene vivos a los de Brett Brown el nacido en Pittsburg, que tiene a sus espaldas una historia más que interesante.

Pasó desapercibido, sin pena ni gloria, por el draft de 2015. Al igual que otro superviviente del Proceso, Robert Covington lo hizo pero un año antes, sería undrafted. Ninguno de los 30 equipos de la NBA creyó que dispusiera del nivel -ni seguramente la estatura- para ser un jugador útil en la mejor liga del mundo. Y acabaría disputando una Summer League con los Sixers, con más ilusión que posibilidades de llegar a hacer algo grande.

Philadelphia 76ers V Boston Celtics
TJ McConnell junto a Nerlens Noel, en un partido de temporada regular (2015-16).    Foto: NBA.com

Y sin embargo, lo hizo. Un par de semanas antes de que empezara la temporada, TJ se dirigía al que a día de hoy, y desde algo después de aquel momento, es uno de sus mejores amigos. Uno de los Hall of Famers del Proceso: Nik Stauskas. “¿Crees que tengo opciones de que me den un contrato?” le preguntó al canadiense, que apenas llevaba unos meses en los Sixers, que ese año tocarían fondo con un 10-72. De eso han pasado casi tres años. Y ahora, mientras Stauskas recala en Brooklyn junto a Jahlil Okafor tras un traspaso, TJ es el héroe en Filadelfia.

Ha sido un largo viaje para el chaval. Tuvo una cantidad de minutos aceptable en su primera temporada, donde la posición de base titular fue monopolizada durante gran parte de la temporada por otro Hall of Famer del proceso, Ish Smith, actualmente miembro de los Detroit Pistons. Y sin hacer ruido, consiguió que sus cifras fueran prometedoras, con 6 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias y un robo por partido. No estaba mal para un base suplente, con algo menos de veinte minutos por partido.

Le valió esa temporada para asentarse en el equipo, antes de que empezara el segundo año de su aventura: el que le consolidó como, posiblemente, el jugador de los Sixers más querido en el vestuario y por la grada. Empezaría siendo suplente de Sergio Rodríguez, gracias en parte a la lesión de Ben Simmons, que se perdió la temporada. No obstante, a mediados de campaña, se asentó como titular, y de ahí nadie pudo moverlo.

Y el once de enero de 2017, llegaría el día en que se certificó definitivamente como el jugador que hace de aficionado desde la cancha. En un partido apretado ante los Knicks, anotó la canasta de la victoria sobre la bocina, con un bonito fade away tras un reverso, siendo defendido por Carmelo Anthony.

Desde ese día, empezó a ser más reconocido, merecidamente además, su trabajo. Y es que se puede afirmar sin temor a caer en la equivocación que nadie en la plantilla actual de los Sixers juega con más corazón que él. Su garra, su coraje, su manera de pelearlo todo... Tiene en el bolsillo a los aficionados locales e internacionales de su equipo. Incluso Brad Stevens, actualmente mejor entrenador de la liga, ha tenido palabras de elogio hacia él.

Es ese jugador que todo equipo necesita. No por ser bueno, aunque a decir verdad, es un jugador de cierto nivel. Sino porque es ese jugador que vive el partido como si fuera un aficionado, que mantiene encendido al público y enchufa a sus compañeros con su actitud. Sus dos jugadas más características no podrían definirlo mejor. La primera es el típico robo de balón tras anotar una canasta, cuando el jugador que saca de fondo no se percata de su presencia, él llega por la espalda del encargado de subir el balón y le roba la cartera. La segunda, es lanzarse de cabeza contra el parqué para tratar de salvar una pelota que se va, o de cazar un balón muerto. Y sea cual sea el resultado de la maniobra, siempre va seguido de un manotazo al parqué.

Y con su carácter y su modo de ser y jugar, y no solo anoche ante unos Boston Celtics espesos; ha sido en más de una ocasión el salvador de los Sixers. Sin embargo, esta vez ha sido muy distinto, y de ahí el valor de lo que ha hecho, y por supuesto, la enorme alegría que han sentido los aficionados de los Sixers tras el señor partido que hizo ante los pupilos de Brad Stevens. Y es que ahora mismo, si los de Filadelfia siguen vivos en Play Offs, es claramente gracias a él. Y sí, que nunca nadie ha remontado un 3-0 en la historia de la NBA, y dos de los tres hipotéticos partidos son en el TD Garden… Pero lo dijo TJ McConnell al término del partido de anoche: “no tenemos nada que perder, vamos a ir a darlo todo”. Es difícil, mas no imposible. Parecen muertos, pero los Sixers siguen más vivos de lo que parece, porque TJ McConnell les sigue dando alma. Y sí, Embiid, Simmons, Saric, Redick, Fultz… Todos ellos son mejores o van a ser mejores que TJ McConnell, pero sin él, nada de lo que ha pasado este año en Filadelfia, hubiera sido tan bonito.

Redactado por Gerard Escribano. (@gerardeg11)

La imagen de portada pertenece a MICHAEL PEREZ / AP

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