El CD Castellón ha convertido un comienzo ilusionante en una realidad difícil de ignorar. Trece puntos de quince posibles, liderato en solitario, condición de invicto y tres victorias consecutivas lejos de Castalia dibujan el mejor escenario posible después de cinco jornadas. Pero más allá de la clasificación, el equipo de Pablo Hernández empieza a ofrecer argumentos para pensar que no se trata únicamente de un buen arranque.
De la incertidumbre a la ilusión
Hace un año, el Castellón vivía un escenario completamente diferente. El equipo apenas había sumado dos puntos en las cinco primeras jornadas y el proyecto necesitaba un cambio de rumbo. La llegada de Pablo Hernández al banquillo marcó el inicio de una transformación que, doce meses después, presenta su cara más positiva.
El contraste resulta especialmente significativo. El técnico ha pasado de asumir un equipo necesitado de puntos a dirigir al líder de Segunda. Y lo ha hecho manteniendo una idea reconocible y construyendo, progresivamente, una plantilla capaz de competir en contextos diferentes.
La remontada de Girona como declaración de intenciones
El último triunfo, en Montilivi, puede ser más importante por la manera que por el resultado. El Castellón encajó primero, pero no perdió el control emocional del encuentro y terminó remontando hasta el 1-2.
Ese tipo de victoria aporta algo que una goleada puede no ofrecer: la sensación de que el equipo sabe reaccionar cuando el partido se complica.
Ya no se trata solamente de aprovechar sus mejores momentos. El Castellón está demostrando que también puede modificar el guion de un encuentro y encontrar soluciones cuando el rival consigue ponerse por delante.
El reto de Castalia
Ahora llega una prueba diferente. El Tenerife visita Castalia y el Castellón tendrá que asumir previsiblemente una mayor responsabilidad con balón. En los desplazamientos, el equipo ha encontrado espacios y ha demostrado una notable capacidad competitiva. En casa, en cambio, aparece otro desafío: ser protagonista cuando el rival decide protegerse y reducir los espacios.
Ese contexto permitirá comprobar hasta qué punto el conjunto de Pablo Hernández ha evolucionado. Porque liderar después de cinco jornadas es una noticia. Ser capaz de mantener ese nivel cuando los rivales empiezan a preparar los partidos específicamente contra el líder es otra historia.
Más recursos para competir
El crecimiento deportivo también llega acompañado de un contexto económico diferente. El Castellón dispone esta temporada de un límite salarial de 15,433 millones de euros, una cifra que lo sitúa entre los clubes con mayor capacidad de gasto de la categoría.
Ese dato no garantiza resultados, pero sí ayuda a explicar que el proyecto dispone de más herramientas para construir una plantilla competitiva. La cuestión ahora es cómo se traducen esos recursos sobre el terreno de juego.
Pablo Hernández, ante el siguiente paso
El entrenador afronta una situación que probablemente no se podía imaginar hace un año: ya no necesita convencer de que puede cambiar la dinámica del equipo. Ahora debe demostrar que puede mantenerla.
Y eso implica gestionar un nuevo escenario: el liderato, las expectativas, la presión de ganar en Castalia y la atención creciente sobre un equipo que ha empezado a llamar la atención en Segunda.
La temporada es larga y todavía quedan muchas preguntas por responder. Pero el Castellón ya ha conseguido algo importante: ha cambiado el debate. Hace un año se hablaba de cómo salir de una crisis de resultados. Hoy la conversación gira alrededor de cuánto puede durar este Castellón en la parte alta.
La primera gran prueba
El partido ante el Tenerife llega, por tanto, en un momento especialmente interesante. No decidirá el futuro del campeonato ni permitirá extraer conclusiones definitivas sobre el equipo. Sí puede ofrecer, sin embargo, una pista sobre su verdadera dimensión.
Porque después de ganar fuera, remontar en Girona y alcanzar el liderato, el siguiente paso para el Castellón es demostrar que también sabe jugar como líder. Y eso significa mucho más que conservar una posición en la tabla: significa asumir que, a partir de ahora, muchos rivales ya no verán al Castellón como una sorpresa, sino como un equipo al que hay que superar.
Imagen principal: Instagram @cdcastellon
Por Lourdes Serra; pueden seguirme en Instagram @lourdeserra.
