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El alcohol en el deporte

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Como todos muy bien sabéis, hay muchos tipos de bebidas alcohólicas pero todas ellas contienen alcohol etílico, el cual se puede conseguir mediante fermentación o mediante destilación.

Las fermentadas se obtienen a partir de frutas, raíces o cereales, y son el vino, la cerveza o la sidra. Éstas son las de menor graduación y, por tanto, las menos dañinas.

Las siguientes se obtienen por fermentación y destilación para separar el alcohol del agua, como el ron, el whisky, el vodka o la ginebra. Son más dañinas que las anteriores ya que tienen una mayor graduación, aunque encontramos una excepción: si alguien tiene hipertensión o exceso de colesterol, el ron es su bebida, pero sin pasarse…

Por último, encontramos un grupo de bebidas alcohólicas fermentadas mezcladas con destilados, el más famoso de este grupo es el aguardiente. Muy de pueblo esta bebida.

Por cierto, cuidado con la elaboración casera de vinos, aguardientes… a veces, en vez de alcohol etílico, puede dar algo de alcohol metílico. Puede parecer lo mismo pero este alcohol es tóxico, lo usamos como disolvente o anticongelante.

Tomarlo de forma moderada puede llegar a ser útil, aunque hay más aspectos negativos que positivos. En primer lugar, decir que la ingesta de alcohol no está prohibida en todos los deportes, sólo en algunas que requieren mucha coordinación motora, como el kárate o el automovilismo. Sin embargo, puede afectar al rendimiento.

El alcohol afecta al sistema nervioso. En un primer momento, produce un estado de euforia y de mayor fuerza, pero posteriormente genera depresión y limita las capacidades, disminuye la coordinación y la percepción. A largo plazo, el alcohol puede producir deshidratación, afecta a nuestros entrenamientos en la eliminación de líquidos, perdiendo con ello minerales y vitaminas necesarias.

Además, obstaculiza nuestro metabolismo y produce una inhibición en la eliminación de grasas, así como ataca a la síntesis de proteínas, produciendo oxidación de nuestra masa muscular.

En cuanto a beneficios son varios los que aporta. Reduce el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Está demostrado que el consumo moderado de vino y cerveza es saludable. Los taninos del vino tienen propiedades anticancerígenas, aportan beneficios antiinflamatorios, antienvejecimiento y ayudan a prevenir los problemas gástricos. También mejoran la respuesta inmunitaria ante determinadas enfermedades infecciosas y pueden ayudar a aumentar las defensas.

Así que ya sabéis todos, bebed pero con cuidado. Ahora quiero contaros una anécdota del alcohol en el deporte.

El saltador Iván Ukhov se presentó en 2008 en el Grand Prix de Laussane borracho perdido. Casi no podía atarse los cordones, pero aun así no desistió e intentó saltar el listón. Pero ya os podéis imaginar, no pudo ni saltar y directamente cayó en la colchoneta. La sorpresa está en que 4 años después ganaba la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Por: David Cano Nieto.

Imagen principal vía:  Getty Images.

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