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Eduardo Camavinga, un proceso de transformación

Eduardo Camavinga es un futbolista especial, con un cualidades únicas para dominar el centro del campo. ¿Pero como interior o como pivote?

El franco-angoleño, que decidió hacer las maletas para dirigirse al Real Madrid el verano pasado, ha caído completamente de pie en la entidad merengue. En aproximadamente un año, el internacional galo aúna cuatro títulos de gran calado en su actual club. Una Liga, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y, finalizando con el pez gordo: la Champions League -donde el centrocampista ha dejado una buena muestra de su potencial- ya relucen sobre su vitrina.

La llegada del joven centrocampista fue bien acogida por el entorno madridista, pues debutó con el conjunto merengue y anotó su primer tanto. Su comienzo a los mandos de Ancelotti ya reflejaba cierta ilusión. Pero no solo a causa de su gran inicio, sino también lo que suscitaba su colosal talento sumado al potencial jugador que aparentaba ser. A pesar de esto, no fue hasta la segunda parte de la temporada cuando cogió un papel mucho mayor; sobre todo en la Copa de Europa.

Centrándonos en esta última, si hablamos del triunfo del Real Madrid en la Champions League, no se entiende, en parte, sin la presencia de Eduardo Camavinga. En las noches grandes, como en la remontada frente al PSG y el Manchester City, su paso desde el banquillo acomodó enormemente al Real Madrid. Y todo ello instalándose como ancla. Con un contexto más abierto, eso sí, dominaba él solo la parcela del medio campo dirigiendo y cortando todo tipo de balones. Esto último, especialmente, en la vuelta frente al Manchester City.

A día de hoy, dictaminar de forma fija -o estática- la posición del mediocampista galo resulta impredecible. Principalmente porque, debido a su talento y juventud, tiene un amplio margen de mejora. No obstante, es válido considerar que como se siente -por ahora- más cómodo sobre el campo es desempeñando el rol de pivote, como su compatriota Tchouaméni. Camavinga fluye viendo el fútbol de cara, desde el primer pase. Y recuperando balones a través del corte o la presión con mucha intensidad.

Esta temporada ya le hemos visto de inicio como interior, y gracias a su gran habilidad para conducir a gran velocidad y romper líneas rivales puede tener mucho recorrido a lo largo de su carrera. No obstante, en alguna ocasión se le puede llegar a ver incómodo en un contexto de fútbol pausado. Por eso, cuando parte desde el banquillo se le ve tan dominante. Pero no es solo un revulsivo como podría hacer parecer este argumento.

Hay que recordar que, aún habiendo ganado ya una Champions League, Camavinga no ha cumplido todavía los 20 años. Además, tiene alrededor a varios de los mejores como lo son Kroos y Modric para aprender y mejorar su posicionamiento, entendimiento del juego y a controlar su ímpetu. Si consigue dominar estos aspectos a la perfección, no habrá que preocuparse acerca de que posición ocupará sobre el verde.

Imagen principal vía: @Camavinga.

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Angel Lozano

Aficionado del fútbol y del Rey de Europa.

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