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Dos tiros de esquina mandan al Athletic a la final

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Goles de Yeray y Nico Williams, en tiro de esquina, dan la vuelta al Atlético y mandan al Athletic Club a la final. Los de Madrid se habían puesto en ventaja con un autogol de Unai Simón.

Todo empezó como se lo imaginó Simeone al salir con un 3-5-2. Con presiones altas, espacios, intensidad, peligro en las áreas -sobre todo la del Athletic- y un Joao Félix con ganas de poner su nombre al encuentro y darle la razón a su entrenador que dejó en la banca a Suárez. Pero todo eso se diluyó a los pocos minutos y se impuso el 4-4-2 de Marcelino. El partido se volvió soporífero. Hasta que en la segunda mitad el Athletic se vio obligado a ir al frente y en dos tiros de esquina encontró la clave para imponerse. Tras las dos jugadas a balón parado, Yeray y Nico Williams hicieron los goles para dar la vuelta a un Atlético se había puesto arriba con un desafortunado autogol de Unai Simón y llevar a su equipo a defender su título en la final.

El partido nos ilusionó a todos y prometió regocijo nada más arrancar. Habían transcurrido apenas 10 segundos cuando Joao Felix mandó a guardar la primera jugada que tuvo, pero estaba adelantado y la jugada no contó. Tres minutos más tarde, el portugués tuvo la segunda. Solo que esta vez, en posición correcta, la mandó por arriba. Empezó bien Joao. Y empezó bien el Atlético, que al minuto 5 ya sumaba tres acciones de peligro, ahora en los pies de Correa. El argentino sacó un disparo peligroso tras controlar en dos tiempos. Ganó un córner del que salió una jugada en la que Lemar pedía penal, pero la gente del VAR informó que no había nada.

La intensidad del Atleti bajó rápidamente y el Athletic comenzó a tener un poco más el balón. A los 11 minutos se reflejó, cuando Iñaki Williams recibió un pase a la espalda de los defensores. El delantero remató de primera sin poder colocar el balón y Oblak estaba atento para tapar. A la jugada siguiente Sancet cayó en el área provocado por un toque por la espalda de Kondogbia, aunque Cuadra Fernández dijo que aquí tampoco había falta.

Lo más atractivo del partido había pasado, y a partir de aquí el ritmo disminuyó estrepitosamente. Para los de Simeone era cada vez más difícil superar las dos líneas de cuatro impuestas por Marcelino. Con su 3-5-2, intentaban esperar en campo propio para activar la presión rival, pero los de Bilbao aguantaban bien parados. Ante esta falta de presión, y sin ninguno de los tres centrales dando un paso al frente, era muy complicado encontrar espacios. El Athletic, por su parte, jugaba con mucho criterio y sin arriesgar en los pases. Esto, y la poca velocidad que ambos imprimían a su fútbol, resultó en un partido con pocos espacios, contrario a lo que parecía en los primeros minutos.

Mucho juego en el medio campo, pero ninguno de los dos equipos lograba encadenar dos aciertos. Sin espacio para correr nadie lograba superar a la defensa rival. El partido se convirtió en un somnífero y por suerte llegó el descanso. Pero la segunda parte era más de lo mismo. No pasaba nada, hasta que pasó. Apenas rebasada la hora de partido llegó el gol. Y para que eso pasara en este duelo no podía ser de otra manera. Tiro de esquina pasado que Joao remata cruzado, el balón cruza el área pequeña lentamente. Unai Simón se tira y no llega. El esférico pega en el palo y rebota en la espalda de Unai para cruzar la línea de gol.

El Athletic reaccionó rápidamente. Tanto en el campo, con un remate a quemarropa que Iñigo estrelló en Oblak sobre la línea, como en el banquillo, con Marcelino haciendo tres cambios al mismo tiempo. Raúl García, Vesga y Nico Williams saltaron al campo. Simeone respondió poniendo a Suárez, con la intención de que su equipo no se encerrara y pudiera seguir amenazando arriba. Pero lo anterior no resultó. Los espacios que supuestamente dejarían atrás los bilbaínos al aumentar la intensidad y dar un paso al frente no aparecieron.

Cambió el ritmo del juego, Nico Williams se movía sin ser detectado y empezó a encontrar espacios. Al 77’ Oblak mandó a tiro de esquina un disparo de Iñaki Williams y ahí estaba el partido para los leones. Centro de Muniain, cabezazo contundente de Yeray y llegó el empate. Solo dos minutos después, otro balón parado. Otro centro de Muniain. El remate de Iñigo pegó en Dani García y el rebote lo encontró Nico. El menor de los Williams golpeó con el interior del pie para ponerla pegada al palo. Golazo y el Athletic le daba vuelta. Ahora fue el Cholo quien movió el banquillo, pero no paso nada más.

El Athletic se planta en la final de la Supercopa y enfrentará al Real Madrid; ambos sin haber ganado nada, pero así es el formato y ya estando ahí nadie va a menospreciar un título.

 

Imagen principal vía: twitter – @AthleticClub.

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