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Diario de unos JJOO: «Mereció la pena madrugar»

@PauGasol
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Artículo de opinión sobre la repercusión del supermartes en la ciudadanía española

Una persona apasionada del deporte desde pequeño nunca deja de ser niño cuando llega la víspera de jornadas hipotéticamente históricas ante la posibilidad de obtener una cantidad destacada de medallas. Da igual que la prensa se aproveche de días favorables para la delegación con la finalidad de realizar titulares sensacionalistas, llevándoles a vender la piel del oso antes de cazarlo, mi ilusión era intacta.

Tenía el mismo entusiasmo que cuando comencé a ver deporte en el año 2005 a mis siete años de edad. Sin duda, eran tiempos llenos de ilusiones inundados en mi incombustible imaginación, la cuál me obligaba a escribir Historias en la que España era el cetro del deporte mundial triunfando en todas las disciplinas habidas y por haber.

Los años pasaron y el paso del tiempo me hizo entender que la realidad suele superar a la ficción. En otras palabras, preferí dejarme llevar con los acontecimientos del día a día para utilizarlos como fuente de energía para mi producción creativa literaria. Por tanto, tocaba madrugar durante la primera semana íntegra de agosto de 2021 para esperar alegrías, decepciones y, por supuesto, sorpresas.

Alegrías, decepciones y placer por el deporte

Había en juego un gran puñado de metales en vela y piragüismo y la búsqueda de la lucha por las medallas en semifinales por parte de las selecciones de waterpolo, balonmano y, sobre todo, baloncesto. España se enfrentaba en cuartos a EEUU a las 6:40 de la madrugada, hora española. Muchos periodistas lo consideraron cómo la oportunidad perfecta para que la Familia ganara y los hermanos Gasol recibieran la despedida idónea de la selección, ya que el contrincante no llegó con todos sus recursos habidos y por haber.

Las predicciones más optimistas cogieron cuerpo durante los dos primeros cuartos en el que el conjunto de Sergio Scariolo forzó una gran cantidad de fallos del conjunto estadounidense y llegó a ponerse ocho puntos por delante. Ricky Rubio se erigió como la principal arma de resistencia en términos de puntos, Sergio Rodríguez fue su digno sucesor cuando tocó rotar y dos jóvenes como Willy Hernangomez y Osman Garuba defendieron con cabeza, corazón y coraje la pintura y el futuro de la selección.

Victorias inesperadas y derrotas «no esperadas»

Pero la grandeza de dejarse llevar se impuso a partir de los dos siguientes cuartos. Debo confesar que no vi parte del tercer periodo del encuentro, ya que puse Eurosport para presenciar los minutos finales del partido de cuartos de final de balonmano entre España y Suecia, o mejor dicho la remontada épica de los Hispanos. Levantaron cuatro puntos para acabar venciendo por un ajustado 34-33.

Sin duda, se trataba de toda una alegría junto a la medalla de bronce de Joan Cardona en vela y la de plata de Teresa Portela en piragüismo a los 39 años y en sus sextos JJOO. Fueron ingredientes idóneos para empezar a demostrar científicamente la hipótesis del supermartes impuesta en diversos medios de comunicación, y señalo empezar porque el pleno de victorias no llegó.

No me se lo suficientemente bueno

Un veredicto de juez dilapidó cualquier esperanza de medalla en boxeo y las centésimas nos privaron de conseguir dos medallas en vela. Pero el mayor disgusto llegó en Baloncesto cuando los de Popovich se alejaron en el marcador, haciendo estéril los 37 puntos de Ricky Rubio, no para ganar, sino para competir, ya que España terminó perdiendo de 14 puntos.

Fue el peor final para los hermanos Gasol, ya no solo porque no se pudieron despedir con un oro olímpico, también por la nula aportación ofensiva a nivel de puntos. Es cierto que el trabajo de ambos en defensa retrató el orgullo de la familia Gasol, pero sus ausencias en ataque dinamitaron un sueño que llevó al cólera por parte de dos de mis amigos enfermos del Deporte.

«Me levanto para ver perder a España, vaya mierda» fue el mensaje que mis colegas soltaron a coro en nuestra diaria cañita veraniega. Fue una frase que me molestó porque tras aquel varapalo, las guerreras del waterpolo vencieron holgadamente su encuentro en cuartos ante China y los chicos hicieron lo propio 24 horas después ante EEUU.

El mayor éxito es su seguimiento en masa

Capítulo aparte merece la victoria de la selección de fútbol contra Japón en la prórroga para asegurar el metal, pero el número de victorias no nos libró del punzante dolor de ver a la Sagrada Familia catalana sin su Oro. Pero seguía igual de molesto por el sentimiento de mis compañeros de batallas de bar, ya no solamente por el botín cosechado a lo largo del día, también por el esfuerzo de los jugadores y, sobre todo, por la aportación del público al baloncesto.

No se le puede echar nada en cara a ningún deportista español por haberse dejado la piel para participar en el cumplimiento de un sueño. Además, el Baloncesto se convirtió posiblemente en el segundo o tercer deporte más mediático de España gracias a su repercusión ante el boom de Fernando Martín en los años 80. ¿Cuántos jugadores comenzaron a ser baloncestistas profesionales con el carácter mediático del malogrado madridista?

El público determina si un producto es factible o no para el mercado, tanto por lo generado en ingreso como en la creación de nuevos jugadores. Así que, se gane o se pierda, la respuesta de la ciudadanía española madrugando para sufrir con Españita hace que merezca la pena semejante sacrificio. Recuerden, el sufrimiento es temporal, pero los bonitos recuerdos son eternos. 

Imagen principal vía: @paugasol

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