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Diario de unos JJOO: «basta ya de gente coraje»

@MChourraut
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Artículo de opinión sobre la tercera medalla conseguida por Maialen Chourraut en unos JJOO

Puede sonar políticamente incorrecto lo que vaya a escribir en las siguientes líneas, pero nos guste o no  guste reconocerlo, siempre hay personas por las que sentimos una simpatía nula o escasa debido a los momentos acontecidos a lo largo de nuestras vidas. Mucha de esa gente ofrece la posibilidad de poder conocer un poco mejor el devenir de su vida gracias a las redes sociales, llevándome a hacer capturas a todos las personas consideradas como «enemigas» y enviar las mismas a determinados amigos a primera hora de la mañana.

Yo lo llamo tener un despertar mañanero un tanto sorprendente por encontrarte un estímulo no esperado, pero ojo, también puede aparecer otro sentimiento de sorpresa en forma de buenas noticias. Me ocurrió con el bronce de David Valero y con la plata de una Maialen Chourraut que sumó su tercera medalla olímpica a sus 38 años de edad en piragüismo eslalon.

La deportista vasca volvió a demostrar el coraje necesario para cumplir sus objetivos por encima de cualquier dificultad. No solamente escogió una modalidad en la que el placer de navegar en aguas abiertas se alterna con la obligación de sortear obstáculos, sino que la vida no dejó de ponerle barreras durante sus años centrados en la aventura olímpica, sobre todo de cara a Río de Janeiro y Tokio.

Retos más grandes ha conseguido

Ciñéndonos a los años previos a Río de Janeiro, luchó contra uno de los molinos de viento más complicados para una mujer deportista, la maternidad, y a una edad idónea para querer jubilar a profesionales del deporte, los 33 años. Nada más lejos de la realidad, además de haber estado entrenando dos días antes del parto, volvió a navegar cuando el cuerpo se lo permitió, haciendo una recuperación a contrarreloj para asaltar el primer oro de su Historia.

Parecía el culmen de su carrera, pero la ambición de superarse a sí mismo le llevó a buscar el reto de Tokio. Las lesiones, la edad, el parón por la pandemia se convirtieron en obstáculos y posibles señales para que se bajase de la canoa para siempre, pero afortunadamente vivía en un deporte juzgado por el crono marcado. Sorprendentemente, el paso del tiempo no fue obstáculo para que su persona siguiera deslumbrando y obtener una plata.

A 27 de julio, consiguió los tres metales posibles, oro, plata y bronce. La colección de medallas la tenía en casa, como titulares dispuestos a aplaudir el coraje mostrado compaginando vida deportiva con familiar a una edad idónea para abrazar el retiro de la competición. Podría hacer un artículo dispuesto a valorar su coraje, como el de la nadadora Ona Carbonell, pero sinceramente, basta ya de personas coraje.

No más coraje

El mérito de Maialen nunca perderá su peso en la Historia del deporte español, pero ojalá deje de anteponerse su coraje por luchar contra los obstáculos impuestos en la sociedad al aspecto puramente deportivo. Salvo en periodo olímpico, ¿Cuántas veces apareció la piragüista en las portadas de los principales periódicos durante los años de preparación de los JJOO? Durante dicho periodo consiguió los suficientes títulos internacionales como para desfilar en cada cita olímpica.

Quizás el coraje debe aparecer en su afán de superación sobre si misma en el plano deportivo para sortear mejor las aguas y conseguir una mejor marca. Por supuesto que vencer al tiempo y a los efectos de la maternidad engrandecen en mayor medida su heroicidad, pero sus hazañas dejarían de ser extraordinarias si tuviera el impacto de deportistas o equipos procedentes de EEUU. No seré simpatizante del 100 % de las prácticas de la sociedad estadounidense, pero a 2021, España se encuentra a años luz de dicho país en el trato al deportista.

Imagen principal vía: @MChourraut

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