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Diario de unos JJOO: «All Star European»

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Artículo de opinión sobre las reflexiones históricas representadas en el trepidante duelo de España y Eslovenia.

Una de las bazas que utilizó Florentino Pérez para defender la viabilidad de la Superliga Europea de fútbol fue el exitoso formato de la Euroliga de baloncesto desde su puesta en marcha a principios del Siglo XXI. No solamente por su larga fase regular, también por el aumento de la competitividad de sus clubes participantes y para ofrecer espectáculo y exportar talentos extraordinarios a la NBA.

Sin duda, dicho torneo permitió que Pau Gasol, Tony Parker o Dirk Nowitzki no monopolizaran el talento del viejo continente en la mejor liga del Baloncesto, permitiendo la presencia de jóvenes talentos capaces de pulir su diamante interior en territorio occidental. Dos de ellos fueron el español Ricky Rubio y Luka Dončić, rivales con dos trayectorias deportivas sensiblemente paralelas.

Grandes diamantes en bruto

El español debutó en la Liga ACB española con 14 años con el Juventut de Badalona y Luka hizo lo propio con 16 con el Real Madrid. Ambos demostraron un desparpajo y liderazgo para potenciar el talento de ambos equipos hacia sendas hegemonías en la liga doméstica, preludio de la conquista del continente de origen mediante las conquistas de la Euroliga y el Eurobasket.

Ricky levantó su primer Eurobasket a sus 19 años en septiembre de 2009 cuando todavía no tenía barba y le crecieron los primeros pelos cuando se llevó la Euroliga con el F.C. Barcelona en mayo de 2010. Similar trayectoria tuvo Dončić al haberse llevado su primer Europeo con la selección eslovena en 2017 y venciendo sin despeinarse a la selección española, éxito que enlazó con una Euroliga con el Real Madrid en mayo de 2018.

A ganar a los mejores

Tras dicha senda de éxitos, cruzaron el otro lado del charco para participar a Baloncesto con los mejores jugadores del planeta y, por supuesto, aprender compitiendo dando el todo por el todo. Dicho espíritu competitivo les llevó a ver alterada la composición física de su cuerpo, pasando de una forma delgada a otra musculada idónea para mirarle a los ojos a leyendas como Lillard, Kevin Durant o LeBron James, entre otros.

Además de mirarlos, representaron cómo la fábrica europea de talentos le arrebataron los MPV a los estadounidenses por parte del griego Giannis Antetokoumpo. Curiosamente, el heleno no participó en los JJOO de Tokio, lo que demostró el aumento de la competitividad en el baloncesto. Muy atrás comenzaron a quedar esos años en el tanto los universitarios de EEUU como los diversos Dream Team no ofrecieron ninguna opción, o casi ninguna.

Ni los mejores tienen segura la gloria

El casi lo puso mi Españita durante los años 2008 y 2012 que puso contra las cuerdas a lo mejorcito del planeta delante de una canasta. Las diferencias fueron escasas y, aunque la plata tuvo un regusto amargo por lo que pudo haber sido, acabó imponiéndose en mi corazón el recuerdo de dos encuentros espectaculares. Bueno, fueron tres, no podemos olvidar la derrota ajustada contra EEUU en las semifinales de los JJOO de Río.

De hecho, la selección estadounidense también apeó a España en cuartos de final en el verano olímpico de 2004 disputado en Atenas y con una selección inferior a la de los oros cosechados con posterioridad. Todo cambió de cara a 2020, ya que también se empezaron a ver duelos trepidantes mezclados con velocidades de vértigo de nuestros marcapasos junto a dosis kilométricas de placer por el espectáculo.

Derrota ajustada, pero dolorosa

Las dos sensaciones aparecieron en el trepidante encuentro entre la selección española y la eslovena, que aunque tenían asegurado el pase a cuartos, había muchas demasiados objetivos en juego. Para empezar, los de Scariolo querían vengar la paliza que les propinaron en las semifinales del Europeo de 2017 por veinte puntos. En segundo lugar, tocaba evitar a EEUU, Francia o Australia en el cruce de cuartos.

Por tanto, todos salieron a morir, sobre todo las dos estrellas dignas de all star, nuestros queridos Luka y Ricky Rubio. Con unos pocos más de años en su haber, sobre todo el español, se perfilaron como las estrellas idóneas para dar un paso al frente y sufrir un exceso de vigilancia por parte de sus contrincantes. Pero sería injusto catalogar toda la espectacularidad de la contienda en las dos leyendas del baloncesto.

Al fin y al cabo, la colectividad por encima de las individualidades ha sido la principal virtud que posibilitó el ascenso de Europa hacia el mundo del all star en el Baloncesto, y que tantos éxitos comenzó a dar a España desde el año 2001 y que Eslovenia quiso empezar a recoger desde el título conseguido en 2017. Precisamente desde la defensa, el crack esloveno consiguió un triple doble.

Bordó las estadísticas, esas que pusieron a España en contra al emparejarla contra EEUU en los cuartos de final del torneo olímpico. Pero claro, las Matemáticas pueden alterarse ante la existencia del instinto depredador surgido en una Europa capaz de haberse puesto a la altura de la mayor potencia mundial del deporte de la canasta.

Imagen principal vía: @BaloncestoESP

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