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Diario de una Eurocopa: Sergio Ramos, protagonista aparentemente inesperado

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Reportaje sobre la Carta de Pandora abierta a consecuencia de la marcha del central andaluz del equipo madridista.

La no convocatoria de Sergio Ramos en la Eurocopa 2020 no dejó de perfilarse como la principal polémica elegida para disparar sin compasión a un Luis Enrique harto de ser cuestionado. Todos sabemos que el seleccionador nacional siempre ha sido el principal objeto de polémica, ya que muchos han puesto su reputación a la altura de todo un Presidente del Gobierno o  primer ministro si nos referimos a las Repúblicas.

Recuerdo haber celebrado el 18º cumpleaños de mi hermana durante el último fin de semana de mayo y, mientras que saboreábamos un aperitivo variado, la fiebre futbolera comenzó a adquirir cuerpo. Fieles al sentimiento madridista de mis parientes, el tema de Sergio Ramos era tratado como principal objeto de interés en la velada. Lo asemejó a asuntos de emergencia nacional en un consejo de ministros.

No a Ramos, emergencia nacional

Si su no llamamiento por parte de Luis Enrique causó frustración a mis familiares futboleros e incluso veían factible que «mendigase» un puesto en el banquillo, mayor decepción sufrieron al sentir que la renovación de Sergio por el Real Madrid se alejaba como el 14º Rolang Garros de Rafa Nadal en la edición de 2021. Tan cerca, pero tan lejos.

Es cierto que el final del central andaluz en el conjunto blanco conforma la ley de vida basada en el cierre de un ciclo. Raúl, Iker Casillas y Cristiano Ronaldo sufrieron el mismo desenlace. Todos ellos son catalogados como «mitos despedidos por la puerta de atrás». Desafortunadamente, no tuvieron un homenaje tan multitudinario como los recibidos por parte de otras leyendas como Xavi, Andrea Pirlo o Xabi Alonso en sus despedidas más sonoras. ¿Pero merecieron dicho calor debido a su modus operandi en su última temporada?. Sergio tuvo un ciclo de lesiones y tensiones con la presidencia. Pero mejor vayamos por partes porque el tema tiene mucha tela que cortar.

Sergio Ramos convertido en un tema tabú

En la reunión familiar mencionada anteriormente, mencioné que Sergio Ramos había sido catalogado como un jugador sobrevalorado que, a veces, su espíritu de trabajo podía ser catalogado como tóxico dentro del grupo. Dicha opinión fue tratada como una majadería, ya que fiel a mi emoción por participar en un debate futbolístico, el contexto adquirió existencia directamente proporcional al del respeto de los políticos populistas en el Congreso de los Diputados.

Recuerdo que Laura me hizo un gesto y me susurró que dejase de hablar, actitud extraña en ella que es la reina de la libertad de expresión a calzón quitado. Nunca quiso encontrar prácticas a la altura del verdulerismo, pero evitando el paso del filtro a cada argumento lanzado. Me extrañó y después de la reunión me pidió que dejara de hablar porque le revolvía ver como me dejaba perder la batalla argumental por prudencia, permitiendo que yo quedara por tonto.

Gran jugador, pero toca entrar en detalles

Muchas veces he decidido no argumentar con una precisión plena en un debate cuando me reúno con mi entorno familiar. Conviene dejar fluir el paso de las veladas en detrimento de mi orgullo, ya que además de Laura y mi grupo de amigos, vivir entre teclas me permite desahogarme, haciendo útil cada pensamiento.  Precisamente el hecho de compartir espacio con mi soledad me llevó a sacar el contexto que no había extraído cuando tuve el valor de llamarle sobrevalorado y tóxico como jugador.

Por muchas discrepancias que haya podido sentir hacia el rendimiento sobre Sergio Ramos, el sueño de poder entrevistarlo para que tuviera protagonismo en algún escrito originado por Víctor Rivilla ha existido. Su vida centrada en vivir por y para el fútbol defendiendo con pundonor, goles y trabajo duro los colores de la selección española y del Real Madrid. Este hito quedó grabado a una edad más cercana a la cuarentena que a la treintena merece ser premiada.

Pero lo cortés no quita lo valiente, ya que el compromiso mostrado por la profesión futbolística no le exime de errores que me llevaron a considerar que su talento quedó excesivamente baremado por parte de la sociedad. Impera una cantidad demasiado alta para mi gusto de jugadas en las que las cintura quedó rota por ases del regate, pérdidas de espacios y, sobre todo, una gran cantidad de tarjetas rojas. Muchas de ellas surgieron como fruto de una anteposición al instinto más pasional  sobre moderación en momentos de polémica.

Argumentos en contra factibles para no futboleros

Dichas actitudes se orientan más a la toxicidad que al carácter impoluto de su reputación como tuvieron otras leyendas del calibre de Carles Puyol y Paolo Maldini. Tuvieron tres y cuatro expulsiones respectivamente en una enorme cantidad de años de trayectoria profesional. Son datos que demuestran la posibilidad de haber mostrado más limpieza en la labor de defender ataques rivales, pero claro, es muy fácil ver los toros desde la barrera.

Solamente los jugadores conocen mejor que nadie las emociones, la toma de decisiones y la polémica surgida sobre un terreno de juego. Si siempre he considerado que yo, mejor que nadie, conozco cuáles son mis sensaciones cuando devoro las teclas para rellenar páginas en blanco, el colectivo de personas con experiencia en un terreno de juego tienen un juicio de valor más valioso que el mío.

Sin embargo, cómo el fútbol va más allá que estar 90 minutos detrás de un balón por parte de 22 personas vestidas de cortos, hay temas en los que puedo tener un juicio de valor más connotativo cuando la ética y la Filosofía aparecieron como inesperadas variables dependientes. Uno de ellos es precisamente la supuesta «despedida por la puerta de atrás» que mencioné al principio, y que amigos colchoneros antimadridistas no dejan de comentarme para intentar ensuciar la imagen del club más laureado de la Historia.

¿Seguro que el Real Madrid no valora leyendas?

Siendo honestos, tanto Iker, como Raúl, como Ronaldo y, por supuesto, el propio Ramos, anunciaron su marcha con una antelación insuficiente para haber preparado un debido homenaje. Cabe recordar que Zinedine Zidane y Álvaro Arbeloa confesaron su intención de dejar el club blanco como jugadores y recibieron una despedida digna de personas leales a un escudo en todos los sentidos.

Además, tanto Raúl como Iker recibieron parte de la renumeración económica correspondiente como jugadores del Schalke 04 y del Oporto respectivamente al no haber finalizado el contrato de blancos. Ojo, el 7 blanco decidió marcharse a pesar de que Mourinho quería contar con él, pero no de titular indiscutible. Por otra parte, el guardameta tenía contrato hasta 2017. ¿Es mejor tener una despedida a lo grande o sentir que el club que supuestamente «no te ha valorado » paga parte de tu sueldo trabajando en otra empresa? La respuesta es clara.

La pena es que parece que las polémicas vertidas hacia el Real Madrid con tal de buscar motivos para desprestigiar su reputación. Ni tan siquiera se ceja en su empeño en torneo de selecciones, al igual que ocurrió en el Mundial de Rusia con la contratación de Julen Lopetegui por el Real Madrid en plena fase final. No tenía la necesidad de haber hecho este artículo en un libro que trata sobre una Eurocopa, ¿o quizás sí?

Luka Modric, un espejo en el que mirarse

Un escritor vocacional es experto en reutilizar toda información para dejar un escrito para la Historia. A pesar de encontrarme en días en el que se echó en falta un mayor latido de corazón y de mente en blanco centrada en los respectivos encuentros, a una persona leal al Real Madrid y, quizás a la vida, Luka Modric. Pudieron faltar madridistas en el combinado español, pero no falló un croata que sigue deseando ser premiado practicando aquel deporte catalogado como escudo para su alma tremendamente marcada por la atroz Guerra de los Balcanes.

Se dice que uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde, pero el croata fue testigo sobre cómo se perdieron muchas vidas por la capacidad del ser humano en sacar su carácter sanguinario en resolver sus problemas. Él prefirió salvaguardar la suya disfrutando de un Real Madrid que le ha dado gran parte de su prestigio al haber renovado contrato con 36 años. Al mismo tiempo, optó por disfrutar de su selección.

Participó en un empate a 1 ante República Checa que le daba esperanzas para pasar de octavos de final. Ganar gusta a todos, pero se percibió a un capitán feliz en el terreno de juego. Ganase o perdiese balones, diese o no diese un pase efectivo, fue aclamado. Al fin y al cabo, el Arte permanecía dentro y fuera de la pista. Siguió disfrutando cada instante en honor a un sobreviviente Eriksen. Habiendo aprendido los valores de Modric, ¿a qué viene tanta hostilidad llegando a poner de protagonista a un jugador no participante en un torneo de selecciones catalogado como la fiesta del fútbol? 

Imagen principal vía: @SergioRamos

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