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Diario de un Eurocopa: «pasen a pagar por caja»

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Artículo severo que condena los ataques recibidos hacia la selección española por diversos sectores de la sociedad.

Siempre ha estado mi rubia, alias «tía vinagre» buscando meter el dedo en la llaga para que saque el máximo rendimiento. Ella lo llama látigo para que la calidad de mis escritos no sean directamente proporcional a la economía de países latinoamericanos bajo los efectos de la inflación.

Siendo exactos, sabe que mi escritura tiene una calidad para ser catalogada como decente, pero considera que mi prosa debe ser tan incisiva como la de políticos y youtubers que admiro por hablar sin filtro y, en consecuencia, hurgando en las cientos de heridas de los ofendiditos. Desde su punto de vista, lo cortés no quita lo valiente, o en otras palabras, el hecho de buscar la elegancia no me exime de construir discursos políticamente incorrectos.

A sacar los tanques

Servidor siempre se ha considerado una esponja que intenta absorber todo lo que se encuentra, faceta fundamental para aprender el oficio de escritor de un modo autodidacta. Por tanto, sus deseos eran órdenes, y era la mentalidad con la que fui a ver el encuentro entre España y Croacia. Lo que no sabía es que la orden acabó dando paso a la necesidad.

Llegó la hora de querer acercarme lo máximo posible a Isabel Díaz Ayuso y la excitación que me causa escucharle decir lo que piensa sin ningún tipo de tapujos. Me encanta la gente que va de niño, niña o niñe buenx, pero que luego son capaces de usar su verbo y semántica para destruir cualquier argumento falaz e irrisorio.

Mi incertidumbre siempre había sido cuadriplicada cuando el combinado nacional español, pero el choque ante los croatas quedó catalogado como no acto para cardiacos. El error garrafal de Unai Simón para provocar un autogol, la remontada de España por 1-3, el arreón final de Croacia para forzar la prórroga, la parada del meta español para mantener a su equipo en pie y los dos testarazos finales para que se hiciese justicia a favor del equipo rojigualdo pusieron a ocho millones de espectadores con el corazón en un puño.

Disfrutando en periodo de rabia

Personalmente, disfruté y sufrí a partes iguales, pero mi rabia no cesó. Para ser exactos, permaneció crónicamente en cada encuentro, desde el de Suecia porque la pelota no entró, siguiendo por el Polonia al haber sido objeto de estudio sociológico, el de Eslovaquia porque los goles no habían entrado en los encuentros anteriores y, por supuesto, Croacia, al haberme sentido partícipe en una guerra entre dos Españas.

Sin duda, nunca dejaré de pertenecer a la España que confía en una selección joven con distintas generaciones fieles a la batuta de Luis Enrique. Por muy madridista que me considere y no esté de acuerdo con su saña al club que le llevó a ser un crack de talla mundial, valoro su capacidad para formar un grupo y crear un juego coral dotado de una gran presión tras pérdida.

También valoro a un equipo dispuesto a morir con sus ideas y lleno de autocrítica. A pesar de la orgásmica victoria, el técnico asturiano no dudó en reconocer los errores cometidos por el equipo, ya que consideró que debió defender con balón cuando el marcador reflejaba un 3-1 favorable a los españoles y faltaban diez minutos.

Mejora si…

Siempre se puede mejorar, aunque hayas ganado siete Campeonatos del Mundo como Michael Schumacher y un triplete en el año 2020 llamándote Bayern de Münich, pero también es necesario valorar los progresos realizados. Los periodistas deben informar sobre los aspectos positivos y dar a entender al público que la euforia desmedida es mala consejera.

Desafortunadamente, España cuenta con profesionales de la información y aficionados que han tenido la poquísima vergüenza de faltar el respeto de una forma ruin y miserable el entorno de la selección. Puede gustarte más o menos la planificación del entrenador independientemente de tus conocimientos como analista de fútbol, pero resulta vomitivo dedicar media hora de programa a catalogar de irresponsables y mal educados a los jugadores «por no saludar a la afición».

…,pero respeten por favor

Además, ¿qué tal si recordamos las continuas provocaciones a Luis Enrique y a Morata en términos de recochineo y de catalogar de inútil? Pueden tener errores, pero han llegado ni llegarán al nivel de cutrez, hipocresía y soberbia de forofos de bandera más pendientes de querer ensuciar la imagen del Real Madrid a costa del fanatismo.

¿Cómo pueden atreverse ciertos seguidores a tener la desfachatez de haberse mofado continuamente de Morata, haber llegado a decir que «España sobrevive a sí misma» tras haber realizado un formidable encuentro y, sobre todo, que «Mbappe da la primera alegría e España? 

Seguro que eran los primeros dispuestos a revivir a Francisco de Goya para que pintase el fusilamiento de Unai Simón por su error garrafal y, ¿por qué no?, el de Álvaro Morata debido a las ocasiones fallidas. De todos modos, ¿qué podemos esperar de personas que han criticado negativamente el consuelo del portero suplente, David De Gea, a Unai Simón tras haber cometido un cagadón bien recalcado en cierta emisora?

Y quién no, a pagar

Ni tan siquiera fueron capaces de reconocer que se habían equivocado, pero por mucho que les pueda el orgullo, por favor, antes de subir al barco, pasen a pagar por caja todos aquellas personas dispuestos a sabotear la navegación hacia tierra prometida.

Tal y cómo ocurrió con Luis Aragonés en 2008, a pagar facturas con grandes recargos debido al desconocimiento, rencor hacia un jugador y abuso hacia unos profesionales del fútbol. Porque si ellos cobran millones por pegar patadas a un balón y no deben fallar ocasiones tan claras, los profesionales de la información tienen que ceñirse a lo acontecido, independientemente de los colores. Recuerden que muchos de ellos han cobrado de emisoras privadas rescatadas por el Estado en pleno confinamiento.

Lo triste es que servidor tenga que agarrarse a escribir para desahogarse porque vivimos en una sociedad en la que además de ser complicado hablar sin que te corten, si discrepas de la opinión popular, eres tomado por imbécil. Pero en vez de pagar justos por pecadores, al final el karma acaba afectando al listillo.

Imagen principal vía: @SeFutbol.

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