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Cuarenta y cinco minutos no bastan

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Alavés y Atlético de Madrid empataron a uno en un duelo gris. Morata y Lucas Pérez anotaron y alargan su racha goleadora.

El Atlético de Madrid renunció en Mendizorroza a una oportunidad de asaltar el liderato de LaLiga. No pudo pasar del empate a uno ante el Alavés, en un partido en el que se disputaron noventa minutos pero se jugó al fútbol en los últimos veinte. Hago este apunte porque, si tuviese que contar lo que ocurrió en los setenta minutos restantes, no podría ni completar ni un párrafo.

Por lo acontecido sobre el verde, parece ser que Simeone planteó un encuentro de cuarenta y cinco minutos. Su equipo, con un centro del campo inédito compuesto por Marcos Llorente y Héctor Herrera, fue incapaz de inquietar a Pacheco, convertido en un espectador más. El mediocentro ex del Real Madrid se quedó incrustado entre los centrales y desperdició una buena oportunidad de opositar al once titular. Se jugó la roja en una dura entrada a Lucas Pérez y pasó por el encuentro con más pena que gloria. El mexicano Herrera, en la línea del resto de la medular, estuvo más bien gris. Correa y Lemar no encontraban soluciones, y Diego Costa se quedó como única referencia en ataque, tratando sin éxito de aprovechar los melones que le llovían desde la defensa.

Por su parte, el combinado de Asier Garitano tampoco produjo mucho más. Un dominio estéril que le concedió algunos córners y faltas laterales, pero que no tradujo en ocasiones claras de gol. Más allá de un disparo de Wakaso, el equipo babazorro no metió el miedo en el cuerpo a Oblak.

Para el segundo tiempo se esperaba un giro de guion, y se produjo. El Cholo movió ficha y dio entrada a Thomas, Koke y Morata, mandando al banquillo a Costa, Llorente y Herrera. La pelota dejó de volar de un lado a otro de Mendizorroza y comenzó a ser manejada por los hombres de referencia en la medular colchonera. El juego comenzó a fluir y los espacios en la zaga del Glorioso a aflorar.

Imagen: Atlético de Madrid.

El Atlético metía el miedo en el cuerpo al Alavés y rondaba el tanto. Llegaría tras un saque de puerta. Correa recibía con espacio para correr y asistió a Álvaro Morata después de que quedase libre de marca. El ariete rojiblanco, que está en racha, batió en el mano a mano a Pacheco y puso el 0-1 en el luminoso.

Por todos es sabido que quien juega con fuego se quema y que, quien no aprovecha sus oportunidades, acaba pagándolo caro. Y estos dos pecados cometió el Atlético en su visita a Vitoria. Amarró una ocasión manifiesta de gol solo un minuto después de adelantarse en el marcador. Morata no pudo superar al guardameta rival en otro mano a mano y Correa no acertó a marcar en el rechace. También podía darse que los rojiblancos pagasen la apatía de la primera parte, y así sucedió. Lucas Pérez, otro que está en racha, hizo bueno el arreón final del conjunto babazorro mandando a la escuadra un tremendo zapatazo desde la frontal del área. Oblak, pese a estirarse, no llegó ni siquiera a soñar con desviar su trayectoria.

Imagen: Deportivo Alavés.

Sin capacidad de respuesta por parte del Atlético, el choque llegó a su conclusión. En un partido espeso en el que nadie hizo lo suficiente para ganar, se produjo un reparto de puntos que, por qué no decirlo, fue lo más justo para ambos. Por resaltar algo bueno de un partido que no dio mucho de sí.

Imagen principal: Getty Imágenes.

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