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Cazorla es ilusión y perseverancia, y el Real Madrid es desesperanza y dejadez

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Tras perderse por lesión 132 partidos oficiales entre el 2016 y 2018, Cazorla no se rindió y volvió al fútbol con mucha ilusión para, entre otras cosas, marcarle un doblete al Real Madrid.

Ayer, los aficionados culés y colchoneros se fueron a la cama mas contentos por volver a ver la eterna sonrisa de Santi Cazorla que por el nuevo pinchazo del Real Madrid, y estoy seguro que muchos merengues agradecen que sea el asturiano quien les haya mandado a la cama con un dolor de barriga. Porque, al igual que el fútbol, Cazorla es ilusión y perseverancia. Todo lo contrario al Real Madrid de esta temporada, y me atrevo a decir que también de los últimos años, pero la diosa del fútbol se le puso de cara en los momentos más importantes del curso, sobre todo en la Champions League.

Pero es que ayer, después del pitido final en el Estadio La Cerámica, comencé a escuchar a aficionados y periodistas que decían que el Real Madrid dijo ayer adiós a la Liga. Otro año mas, y ya van unos cuantos en la última década, el mejor equipo del mundo dice adiós al torneo de la regularidad en el mes de enero. Zidane decidió irse del conjunto blanco en el primer mes del pasado año, cuando estaba a 17 puntos del Barcelona, porque estoy seguro que cualquier entrenador del mundo valora mas la Liga que la Champions o la Copa del Rey. En la Liga es donde mas se refleja el trabajo diario del cuerpo técnico y de la plantilla. El Madrid de los 80′ y 90′ luchaba semana tras semana por la Liga, y el Bernabéu lo disfrutaba. Hoy, el aficionado blanco se aburre porque su equipo transmite apatía, dejadez y desesperanza.

Benzema, Ramos y Courtois tras el segundo gol del Villarreal - Imagen vía: Marca
Benzema, Ramos y Courtois tras el segundo gol del Villarreal – Imagen vía: Marca

«El médico me dijo que si volvía a caminar por el jardín con mi hijo, me diera por satisfecho». Esas duras palabras, con las que cualquier persona casi se rendiría, las escucho Santi Cazorla hace unos meses, y tras superar 8 operaciones y una infección, el asturiano demostró que la vida esta hecha para los que nunca dejan de creer. Nunca se rindió, y con 34 años, Cazorla transmite la misma ilusión de un niño, o de un canterano que debuta con el equipo de su vida. Sin ilusión y perseverancia, es muy difícil que cualquiera llegue a ganar en el fútbol, incluso hasta el vigente campeón del mundo. Cazorla, un ejemplo para todos, incluso para los equipos rivales a los que les agua la fiesta. 

Imagen destacada vía: Manolo Benot (El Periódico Mediterráneo)

Escrito por: Francisco Rodríguez

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