Aquellos días de gloria en Parma

El equipo que convirtió del fútbol italiano un escenario de talento, ambición y noches europeas inolvidables.

Antes de que los grandes gigantes del fútbol europeo monopolizaran los focos, hubo un Parma capaz de competir de tú a tú con cualquiera.

Eran los años 90, y el calcio estaba lejos de ser lo que es hoy en día. La Serie A era el escaparate del fútbol mundial. Los mejores jugadores, los equipos más poderosos y las noches europeas más exigentes tenían en Italia uno de sus máximos referentes. En medio de ese tumulto de «cracks» surgió el Parma, un club que, sin la historia de los más grandes, consiguió hacerse un hueco entre ellos.

Primero fue el Parma de Taffarel, Benarrivo y Asprilla. Después llegó el de la Copa de la UEFA del 95, con Zola y Dino Baggio como protagonistas. Y, finalmente, la llegada de Alberto Malesani llevó al conjunto parmesano a su máxima expresión: Thuram, Cannavaro, Buffon, Crespo, Chiesa, Verón y compañía formaron un equipo que alcanzó la cúspide del fútbol italiano y europeo.

En el día de hoy repasaremos la ascensión y la caída del equipo que maravilló a todos los noventeros: el Parma Associazione Calcio.

El nacimiento de un gigante

La llegada a la Serie A del equipo dirigido por Nevio Scala estuvo marcada por un protagonista: Parmalat. Esta empresa alimentaria italiana había sido la patrocinadora del club desde la temporada 87/88, y tras el ascenso del club emiliano, se convirtió en propietaria del 98% de las acciones del mismo gracias a una inversión millonaria de su propietario y fundador, Calisto Tanzi.

La nueva presidencia tiró de talonario en los fichajes del portero brasileño Cláudio Taffarel, el defensa belga Georges Serge Grün y el delantero sueco Tomas Brolin, con los que cubrieron los cupos de futbolistas internacionales. La temporada comenzó con indecisión en las filas de I Croaciti, pero las victorias en liga frente a la Fiorentina de Dunga, la Roma de Rudi Völler y el Milan de Arrigo Sacchi —quién había sido entrenador del Parma años atrás— hicieron renacer al conjunto parmesano.

En última instancia, el Parma lograría clasificarse para la Copa de la UEFA en su primera temporada, antes de conquistar la Copa de Italia al año siguiente tras imponerse a la Juventus de Roberto Baggio en la final. Este triunfo le permitió disputar la Recopa de Europa, competición que también acabaría ganando, para posteriormente completar su éxito internacional con la conquista de la Supercopa de Europa.

Un Parma cada vez más grande

Tres años habían pasado desde el ascenso, y el Parma crecía a pasos agigantados. Nevio Scala, tal y como él decía, escapó de las «inspiraciones» del fútbol italiano, convirtiéndose en el verdugo de la mayoría de equipos de la liga gracias a un fútbol que representaba la antítesis perfecta del «catenaccio».

El Parma promovía un juego alegre y vistoso con una 5-3-2 en la que Dino Baggio era el director de orquesta. Con la llegada de Gianfranco Zola y Faustino Asprilla, Brolin pasó a estar acompañado por dos talentos ofensivos que completaron una de las delanteras más aterradoras del mundo.

Al subcampeonato de la Recopa de Europa en la 1993/94, le sucedieron los de la Serie A, la Copa de Italia y la Supercopa Italiana al año siguiente. La mala racha finalista culminó con el triunfo en la Copa de la UEFA ante la Juventus de Turín con dos goles de Dino Baggio, que marcó y lideró a su equipo en los dos partidos de la final.

El triunfo europeo desató la locura en la ciudad emiliana, y la directiva realizó un desembolso millonario fichando al reciente Balón de Oro, Hristo Stoichkov. El búlgaro pasó de puntillas por el Parma en una temporada sin títulos que supuso el cese de Nevio Scala como entrenador del cuadro «gialloblù».

El broche de oro a una década de ensueño

Carlo Ancelotti llegó al banquillo parmesano con el reto de mantener y ampliar el legado construido por su predecesor. Su etapa comenzó con ciertos altibajos: la temprana eliminación de la Copa de la UEFA quedó compensada por un histórico segundo puesto en la Serie A, donde el Parma destacó además como el equipo menos goleado del campeonato. Sin embargo, la temporada siguiente estuvo marcada por el descenso hasta el quinto puesto en liga y la eliminación en la fase de grupos de la Liga de Campeones. Estos resultados terminaron poniendo fin a la etapa de «Carletto» al frente de la entidad transalpina.

En la 1998/99, con Alberto Malesani a los mandos, el Parma viviría una de las temporadas más gloriosas de su historia. El técnico italiano logró reunir una plantilla de ensueño, con Buffon como dueño de la portería; Cannavaro, Thuram y Sensini formando una sólida línea defensiva; Verón y Dino Baggio como referentes en el centro del campo; y una temible dupla ofensiva formada por Crespo y Chiesa. El Parma jugó un fútbol de película, y se hizo con un doblete histórico de Copa de Italia y Copa de la UEFA, así como con un meritorio cuarto puesto en Serie A.

Finalmente, la historia dorada del Parma llegó a un punto de inflexión con el escándalo financiero de Parmalat, cuya quiebra en 2003 provocó una profunda crisis económica que afectó directamente al club. Años más tarde, este se declaró insolvente y se vio obligado a refundarse bajo el nombre «Parma Calcio 1913».

 

Imagen principal vía: X (@EuropaLeague)

Por: Jorge Sobreviela Pacho

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