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Análisis Sorteo Champions League

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El sorteo de la Champions League ha dejado varios enfrentamientos muy interesantes, vamos a ver las claves de cada uno

Manchester City – Borussia Mönchengladbach

A priori, nos puede parecer que el conjunto dirigido por Pep Guardiola parte con clara ventaja, pero hay varios matices que apuntar. Los citizens han demostrado sufrir sobremanera en su transición ataque-defensa, pues no es un equipo diseñado para correr hacia atrás. Vimos la edición pasada los claros problemas que demostraron en esta fase del juego ante Lyon, un equipo que no cuenta con las condiciones del Gladbach. La gran virtud de los alemanes es precisamente el ser verticales en muy pocos toques, tras recuperar balón. Con lanzadores de la talla de Neuhaus -una de las sensaciones de lo que llevamos de Champions– o Stindl, y definidores como Pléa y Thuram, son extremadamente efectivos en este tipo de acciones. Es cierto que el Gladbach lo pasara realmente mal ante el ataque posicional que planteara Guardiola, pues sufre mucho cuánto más hundido esté en fase defensiva y más metros tenga que recorrer en transición. La clave, estará en la personalidad con la que sale el equipo de Marco Rose, si juega como si no tuviera nada que perder, al City se le puede hacer muy larga la eliminatoria.

Lazio – Bayern de Múnich

La eliminatoria más desigualada de todas las de esta ronda de dieciseisavos, junto con Oporto – Juventus. Tanto por calidad individual, cómo por táctica, experiencia, personalidad y capacidad de competir, el Bayern está por encima. La única manera en la que veo a la Lazio prosperando en este escenario, es tratando de ser puntuales en sus contragolpes. El Bayern propone una presión sofocante en campo rival, pero a cambio de adelantar mucho su línea defensiva. Si la Lazio es capaz de salvar esta presión, lanzar y sobre todo ser eficaces con sus ocasiones, puede igualar algo más la balanza. Pero todo esto es suponiendo que la Lazio consigue defender la artillería del Bayern, y no se ha mostrado para nada solvente en estas situaciones.

Atlético de Madrid – Chelsea:

Este es un emparejamiento muy bonito. La cantidad de variables que influyen en el resultado de estos partidos son innumerables. Desde ver cómo es capaz el Chelsea de defender ese desmarque tan característico de Llorente en el intervalo central-lateral, hasta quién asumirá la iniciativa, pasando por la altura a la que defenderá el Atleti. Ya que cómo Luis Suárez se vea obligado a vivir a 50 metros del área, el Atlético no va a ser capaz de transicionar al nivel que lo viene haciendo estas últimas jornadas, pues el uruguayo no es capaz de hacer esfuerzos tan largos, ni de generar ventajas en estos contextos. A parte, la irregularidad del Chelsea sumada a la calidad diferencial que poseen varios de sus jugadores, le hacen el equipo más impredecible del sorteo. Si a todo esto le añadimos que el Chelsea está emprendiendo un nuevo proyecto, con nuevos jugadores etc. La eliminatoria dependerá mucho de la evolución de los ingleses, tanto en el tema de la química entre ellos, como en que Lampard consiga determinar su 11 titular y esquema. Podríamos decir que el Atlético ya nos ha enseñado su techo futbolístico esta temporada, mientras que el Chelsea apenas está empezando a gatear, tanto en lo colectivo como individual.

RB Leipzig – Liverpool:

Esta eliminatoria se presenta como la más divertida de todas. Conocemos de sobra al equipo de Nagelsmann y su propuesta tan frenética y versátil, y al Liverpool de Klopp. Y es que lo bonito de este duelo, reside precisamente en que son dos equipos de autor. Tanto Klopp como Nagelsmann han demostrado formar parte de la élite de entrenadores del mundo. Es cierto que Klopp dispone de una calidad diferencial que el Leipzig, desde que se fue Werner, no tiene. Y esta puede ser una de las claves. Pero sobre todo resaltar la salida de balón alemana, pues quién gane esta batalla tendrá el terreno ganado. El Liverpool propone una presión arriba muy similar en cuánto agresividad a la del Bayern. Si consigue salir de esta el Leipzig, encima sin Van Dijk para corregir atrás, el Liverpool lo puede pasar muy mal.

Oporto – Juventus:

La otra gran desigualdad de esta ronda. El Oporto, considerado generalmente el peor equipo de la ronda, se enfrenta al jugador más determinante de la historia de la competición, y su equipo. Y mientras es cierto que la Juventus no está convenciendo, la espera hasta febrero sólo la va a ayudar. Especialmente en cuánto a la fluidez del juego se refiere. Si Pirlo consigue otorgarle continuidad y fluidez al juego utilizando a su favor piezas como Dybala, McKennie -que está demostrando poder ser una solución en este aspecto- , Ronaldo, Arthur etc. dependerá al 100% de la Juve el ganar o no esta eliminatoria. Si arrastra este problema hasta febrero se puede meter en un jardín. El Oporto va a replegar en su 4-4-2 muy bajo, cerrado y cediendo totalmente la iniciativa con balón, como la Juve se atasque -como viene haciendo ante este tipo de rivales-, el ritmo del partido va a ser bajísimo y el nivel bajará con él.

Sevilla – Borussia Dortmund:

La incertidumbre en un lado y la previsibilidad en el otro. El Sevilla poco a poco ha ido recuperando la forma defensiva que le hizo tan sumamente competitivo el año pasado, partiendo de esta base los sevillanos pueden permitirse la monotonía y falta de inventiva que Banega les aportaba en ataque posicional. Gran parte de la seguridad defensiva del Sevilla deriva de cómo juega con balón, siempre ordenado  sin arriesgar nunca la pérdida de este bloque. Lo que genera esto es falta de movimiento sin balón, rotura de líneas etc. Banega suplía esta faceta con su genialidad, sin él, los sevillanos se quedan cortos en esta faceta. El argumento competitivo del Sevilla quitando su fase defensiva será tratar de explotar el duelo Ocampos/NavasGuerreiro, del cuál puede sacar mucho rédito. Dicho esto, el Dortmund no tiene ni entrenador en estos momentos, así que no sabremos si volverán a ser el equipo tan dependiente en sus individualidades como con Favre, o si habrá cambio de verdad.

Barcelona – PSG:

Uno de los duelos más románticos, pues ya protagonizaron una de las mejores eliminatorias de todos los tiempos juntos. Aunque esta vez las cosas no se pueden antojar más diferentes. El Barcelona de aquel entonces estaba pasando por su cumbre futbolística mientras que ahora mismo está en el valle. Además, la situación del PSG es justo la contraria. Los parisinos cuentan con un Neymar al que los culés no tienen ni una solución para parar, su habilidad para recibir en cualquier nivel del campo y marcar la mayor de las diferencias será un rompecabezas para el Barça. Encima, el Barça afronta el partido sin Piqué -su líder en defensa-, con un Lenglet tétrico, sin respuesta positiva del acompañante de De Jong, y un grave atascamiento en ataque posicional. Por si fuera poco, todos vimos ante Bayern los problemas en la transición defensiva del Barça, y aunque esta vez no sean tan graves, el problema sigue latente, y ante Di María, Mbappé, Neymar y compañía, se antoja muy negativo este emparejamiento para los culés.

Atalanta – Real Madrid:

El último duelo que nos ha dejado este sorteo, podría haber sido mucho más divertido e interesante de lo que parece que acabará siendo. La Atalanta lo último que dejara que lo hagan, es que le dominen. Morirá en el intento de llevar el peso del partido y presionar de la manera más agresiva de toda esta edición. La filosofía de querer el balón por encima de todo no sólo para dominar al rival, sino para ser verticales e incisivos cada vez que tienen oportunidad. Sin embargo, todo este sistema se cae sin el Papu Gómez, el 10 de Atalanta es la calma bajo la tormenta bergamasca, la pausa ante el frenetismo del equipo, y parece asegurado que se marchará este enero debido a disputas con Gasperini. El golpe que esto supone a la Dea es devastador. Perdiendo a su capitán pierden el criterio y serenidad que imperaba sobre el campo, lo que le reducirá a nada con balón, facilitándole la eliminatoria a un Madrid que está de dulce. Sin el Papu, todo apunta a que el Madrid podrá dominar en lo futbolístico, pero más importante aún en lo psicológico. La realidad es que la idea de una Atalanta sin Don Alejandro Gómez es una realidad demasiado dura como para imaginarla siquiera.

 

Imagen Principal: Goal.com 

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