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Alemania nunca muere

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La selección alemana es una máquina competitiva que nunca da un partido por perdido. Ante Suecia todo parecía perdido pero la gestión de Löw tras el descanso y un golazo de Kroos les salvaron la vida.

kroos

La mannschaft  llegaba a este mundial con muchas dudas pero con la aureola de vigente campeona del mundo además de ganar la Copa Confederaciones del año pasado. Los hombres de Joachim Löw afrontaron el primer partido con el entorno totalmente en su contra después de las malas sensaciones en los amistosos de preparación y con un escándalo en el país germano tras las críticas a Özil y Gündogan por fotografiarse con el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan.

Evidentemente, esta no es la mejor forma de encarar un mundial y ante México quedó demostrado. Pese a ello, el combinado alemán disponía de una oportunidad para ahuyentar los fantasmas de otras selecciones eliminadas en la fase de grupos cuando defendían el título. Esta estadística no es una tontería y es que ya en 1966 Brasil quedaba eliminada en fase de grupos tras proclamarse campeona cuatro años antes. En 2002 le sucedía lo mismo a Francia, en 2010 a Italia y en 2014 a España.

El encuentro ante Suecia pues, suponía una final para Alemania. Una final para evitar el estrépito. Pero sobre todo, una final con un guión muy marcado. Todo el mundo del fútbol sabía que los suecos se iban a encerrar atrás y aprovechar los contragolpes. Más aun, sabiendo que México le había ganado a Corea del Sur y el empate eliminaba virtualmente a los germanos (el empate entre Suecia y México en la última jornada los clasificaba a ambos).

El partido se convirtió en un ejercicio de supervivencia constante. Los alemanes por agarrarse a sus opciones de mantenerse en la Copa del Mundo y los suecos por evitar recibir un gol fuese como fuese. El asedio de los chicos de Löw no sorprendió a nadie y el inicio fue trepidante. Pero una pérdida de Kroos en el centro del campo iba a convertir los deberes en una auténtica hazaña. Claesson asistió a Toivonen que definió de maravilla ante un desquiciado Neuer. Alemania estaba fuera del partido mentalmente y del mundial matemáticamente.

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Las decisiones de Löw

El descanso le sirvió a Alemania para calmarse y analizar la situación. El preparador germano no se iba a quedar de brazos cruzados y decidió hacer una variación que cambiaría el signo del partido. Entró Mario Gómez por un Draxler desaparecido en el primer tiempo. El delantero alemán fue esencial en el juego de la mannschaft y tuvo una incidencia capital en las jugadas de peligro de su selección.

Tras el descanso, la vigente campeona pasaba a jugar con dos nueves: Timo Werner y Mario Gómez, y el juego iba a girar en torno a ellos. El delantero de origen español fijaba a los centrales suecos mientras el ariete del RB Leipzig realizaba desmarques de ruptura a la espalda del lateral derecho, Lustig. Por esta zona iba a atacar Alemania a partir de la capacidad ofensiva de Jonas Hector. El lateral del Colonia iba a filtrar balones a Werner para que éste los enviase al área. Sin embargo, la idea no era que los rematase un tanque como Mario Gómez, si no que éste arrastrase a toda la defensa sueca y los centros llegasen a la segunda línea en la que se incorporaban más futbolistas germanos. Es así como más peligro generó el cuadro de Löw y Marco Reus lo aprovechó rápidamente para forzar el empate.

De esta forma, los germanos comenzaron a mover el balón de un lado a otro apoyándose en Hector y Kimmich en el carril izquierdo y derecho respectivamente. Suecia lo pasaba mal y prácticamente no salía de su propio campo. Aun así, y cuando se le acababa el tiempo a la mannschaft para conseguir la victoria, Boateng iba a poner el partido más cuesta arriba todavía. El central del Bayern vio la segunda amarilla por una entrada sobre Marcus Berg.

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No obstante, Löw no se iba a echar atrás en su idea y a pocos minutos del final y con uno menos iba a quitar a Hector para dar entrada a Julian Brandt. Este cambio dejaba a los germanos con un planteamiento ultraofensivo corriendo el riesgo a perder el partido y ser eliminado matemáticamente. Únicamente se quedaba Rüdiger cerrando atrás ya que Kimmich jugaba prácticamente de extremo.

El final fue de infarto y el recién entrado Brandt llegó a golpear al palo como ya hiciese ante México. En el último minuto los de Janne Andersson cedieron una falta lateral y Toni Kroos se iba a redimir de su error en el gol de Suecia con una obra de arte. Kroos se la dejó en corto a Reus y éste se la devolvió para que ejecutase un golpeo perfecto y directo a puerta que Robin Olsen no pudo despejar.

Alemania se mantiene con vida y es que no es fácil tumbar a un equipo con tantos recursos y con esta capacidad para rehacerse de situaciones agónicas. La campeona sigue en pie y tiene ante si una última jornada trepidante. Pase lo que pase, nunca la den por muerta.

Por: Cristian García

Imagen: vía fifa.com

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