Abrazando el asfalto: ¿Qué pasa en Ferrari?

Artículo que analiza la situación de Ferrari comparando el pasado, el presente y el futuro de la escudería italiana

Artículo que analiza la situación de Ferrari comparando el pasado, el presente y el futuro de la escudería italiana.

Las tornas pueden cambiar radicalmente en 365 días. Lo mismo que para mí hace un año apenas podía moverme y ahora me encuentro haciendo mi pasión que es escribir, también se puede dar el caso contrario, como es en la Scuderia Ferrari. Los de Maranello dominaban con mano de hierro la temporada pasada a las alturas del año anterior, sobre todo gracias a un sólido Charles Leclerc que demostró su enorme talento con un coche ganador. Pero las tornas han cambiado radicalmente en el inicio de este año 2023.

Actualmente, los de rojo deambulan en la parrilla siendo el cuarto mejor coche, circunstancia fatal para un equipo que se le exige ganar siempre, tal y cómo dijo el propio Carlos Sainz en la presentación, que sin lugar a dudas, el objetivo era luchar por ganar el Mundial. Pero el madrileño vive en una escudería en la que el propio ego está por encima del equipo.

El año pasado tenían buena base, ya que incluso estaban peleando por el Campeonato del Mundo en el ecuador de la temporada con la victoria de Leclerc en el Gran Premio de Austria. Tenían a Verstappen a punto de caramelo, pero las malas decisiones estratégicas, sobre todo la del Gran Premio de Mónaco que puso en bandeja de plata la victoria de Sergio Pérez y la incapacidad de mejorar el monoplaza en el tramo final de la temporada, permitiendo que Red Bull fuera una apisonadora.

@ScuderiaFerrari

Los problemáticos cambios de cromos

La problemática de los italianos ha sido en desterrar todo lo que estaba bien hecho, porque Mattia Binotto es un gran ingeniero jefe, y fue la principal cabeza de turco cuando Leclerc se reunió con él tras el «stop inventing» de Carlos Sainz en su primera victoria lograda en suelo británico. Las cabezas no han tardado en rodar por parte del nuevo team principal, Frédéric Vasseur, ya que casualmente, tras la hecatombe de Leclerc en Sackir -cita inaugural-, David Sánchez, jefe de diseño del SF-23 «presentó su dimisión». Si apuestas por un equipo, lo haces de verdad, y no se cambia a las primeras que las tornas van mal dadas. Dale la oportunidad y si falla a finales de año, se toman decisiones.

Las ansias son un problema que lleva acechando Ferrari durante años y muy pocos han entendido la filosofía de la Fórmula 1 basada en ganar a largo plazo. Fernando Alonso lo entendió allá por a principios de siglo cuando se subió al caballo de Flavio Briatore en una Renault que ni por asomo se esperaba que fuese bicampeón. En la misma medida, Michael Schumacher apostó en 1996 por el mismo equipo trasalpino y no le importó fomentar un ambiente familiar que se consolidó venciendo el Mundial en el año 2000. Sus trampas y las de su entorno son otra historia.

La madurez de Charles Leclerc

Por tanto, cuando Charles Leclerc llama a la prudencia en la sala de prensa diciendo que no espera milagros, resulta una magnífica noticia para los de rojo. Pocas veces se ha visto un piloto tan maduro con apenas 25 años -a excepción de sus gritos como niño rata cuando se estrella- en sala de prensa, mostrando un realismo pasmoso para que nadie de los tiffosi se suba a una nube y la decepción sea total.

Ante esta tesitura, uno se pregunta, ¿es serio el rumor de que Leclerc se va a ir de Ferrari a Mercedes y Hamilton ocupará su asiento? Charles es un hombre de la casa, es como Torres en el Atleti, o Camacho en el Real Madrid, conoce a la perfección el carácter familiar y latino de Ferrari, basado en trabajar con amor y pasión, que es el motor que les acabará conduciendo al éxito. Mientras tanto, trabajo duro y paciencia.

 

Imagen principal: @ScuderiaFerrari

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